Día 10 South Fork-Ouray
Freddd | 25 Julio, 2010
Otra etapa de montañas pura y dura, pero hoy la más espectacular de todas. Tras un fuerte desayuno en Apple Dumping (café, frutas, una especie de revueltos y una tartita) hemos puesto rumbo a Ouray por la denominada carretera del millón de dolares, las fotos no describen lo que se puede sentir aquí, la cámara no alcanza bien las magnitudes que podemos ver desde el coche o cuando damos un paseo, es alucinante.
La parada del día la hemos hecho en Durango y nos ha encantado el pueblo, tiene mucha vida y bastantes tiendas en su calle principal, como hoy era sábado había gente comprando y comiendo y ha sido un rato muy entretenido, las tiendas que había eran todas preciosas, en general en toda la ruta que hemos hecho hay muchísimas tiendas de antiguedades, estoy seguro que son baratas para lo que ofrecen pero para nosotros al menos en este viaje se nos van un poco de presupuesto pero hay algunos carteles antiguos chulísimos. Hemos comido en una hamburguesería auténtica, nada de franquicias, un sitio bastante grasiento con una gran fila de gente comiendo en taburetes en la barra, la variedad la de siempre pero en este caso y esto si que no es normal las patatas no eran de bolsa y eso se agradece.
Retomando la Million Dollar Higway hemos llegado al tramo más bonito pero también más lento y peligroso, había curvas muy cerradas con grandes acantilados que no tenían ninguna protección, puedo decir que he llegado a pasar mal rato porque iba despacio y los coches de atrás se iban amontonando así que iba haciendo salidas de vez en cuando para dejarlos pasar. En esta zona casi todo lo que se ven son todoterrenos, imprescindibles para ver muchas rutas que hay por caminos y que llevan a antiguos pueblos abandonados o paisajes impresionantes. Más tarde hemos podido ver unas camisetas que ponían algo así “yo sobreviví a la millon dollar highway” con un dibujo de una carretera con 1000 curvas, eso para que os hagais una idea de lo que era, no miento.
Y con esto hemos llegado a Ouray… verlo desde la altura cuando llegabamos ya impresiona pero una vez dentro del
pueblo la cosa mejora, esta rodeado totalmente de montañas en todas las direcciones, es como si estuviera encajado por lo que ademas no tiene posibilidad de crecimiento, la calle principal esta asfaltada y es donde están los bares y comercios (hay muchos) y alrededor de esta calle están las viviendas, la mayoría de estilo victoriano, los edificios de la calle central son preciosos y la mayoría de finales del siglo XIX o principios del XX y tienen unas tiendas de muebles, antiguedades, recuerdos y otras cosas todas ellas con muy buen gusto. El pueblo tendrá 1 kilómetro de largo por 1 de ancho apróximadamente y en uno de los laterales hay una gran piscina dividida a su vez en 2 o 3 (de diferentes temperaturas) que provienen de aguas termales que salen de las montañas. Nos hemos dado un buen baño allí por la tarde, metidos hasta el cuello en agua caliente, al aire libre y rodeados de montañas, fuera hacía frio y a ratos hasta llovía… impresionante.
Después hemos cenado y nos hemos ido a unos locales que hay por aquí, está más animado que otros pueblos donde hemos estado aunque hoy era sábado, todo hay que decirlo y hemos estado viendo una actuación de música americana en directo, era una variedad algo rara ya que los 2 músicos aparte de cantar tocaban un tambor y un violín pero ha sido mu
y divertido. Además por si fuera poco hemos cruzado 3 palabras con un chico joven de por aquí que nos ha
preguntado de donde eramos y demás y nos ha invitado a los cocktails que estábamos tomando. Para colmo en el hotel que es precioso tenemos un gatito, se puede pedir más??
Así que por todo lo antes mencionado y hasta nuevo aviso nombro al pueblo de Ouray como el lugar más bonito del mundo, lo honrare y veneraré allí donde vaya y ahorraré lo que pueda hasta que me pueda comprar una casa y retirarme aquí, y no sóy el único. Larga vida a Ouray (Colorado)
Nos vemos mañana, en Moab (o nos quedamos, jeje)
Ya estamos en Nuevo Mexico y hemos dejado de momento la 66, y lo haremos durante unos días, tal vez el blog debería llamarse viaje ruta 66 y alrededores porque vamos a conocer otras zonas que nada tienen que ver con esta carretera. Amanecía el día en
buen trozo de tarta casera y una pequeña tienda de regalos además unos 300 metros antes de llegar una gasolinera de Phillips 66 (un clásico durante toda la ruta) abandonada que da para unas cuantas fotos. Al rato hemos llegado al último pueblo de Texas, Glenrio, un lugar abandonado con una decadencia impresionante y que daba hasta mal rollo, de hecho al intentar seguir al finalizar el pueblo la carretera se convertía en 2 caminos de piedras y hemos tenido que dar la vuelta, 100 metros después empezaba Nuevo Mexico. Realmente hoy he comprobado un cambio enorme en el viaje, tanto en lo que se ve como en lo que se siente, este estado respira un aire menos americano que los anteriores, o tal vez sea igual de americano pero de otra forma, la gente tiene rasgos algo más indios, con diferente acento y ya se empieza a ver (por primera vez para
la decadencia de la 66 ahora cobra más sentido. Hemos parado en Tucumcari, un lugar con una tienda muy chula que simula una tienda de campaña india, este sitio es muy recomendable porque en la misma calle que cruza la 66 hay varios moteles abandonados pero que se conservan integramente con los carteles de neón, otros que parece que irán por el mismo camino y otros simplemente deprimentes. Más tarde hemos comido en Santa Rosa donde había un interesante museo de la ruta pero centrado en coches clásicos con más de 50 modelos que el dueño repara y vende, los precios de los coches eran de risa, 12.000
ciudad es muy bonito con muchas construcciones de Adobe (esta construcción se empieza a ver desde 50
que tenían una tienda de ropa y artesanía española y nos han estado comentando muchas cosas de aquí y también nos han recomendado un lugar para cenar donde hemos comido lo más tipico de Nuevo Mexico que como podéis imaginar son enchiladas, tacos y cosas de este tipo, eso sí, después de mi jalapeño de ayer este picante ya no su ponía nada para mi estomago, era como un yogur desnatado, jeje.
Bueno, este ha sido un día bastante movido, hemos amanecido casi sin dormir en el motel que comentaba por los problemas de los trenes que pasaban por mitad de la habitación y nos hemos ido a desayunar al mítico Rock Café, uno de los clásicos de la ruta. Y rapidamente nos hemos puesto en marcha para llegar a
vez dentro he de decir que la cosa acojona un poco porque aunque te dan un cacharro para taparte los oidos y unas gafas el sonido del primer disparo impresiona, había otro tio tirando en una de las 8 calles y tenía pinta de los angeles del infierno con su camiseta con calavera incluida, me ha echado un vistazo rapido cuando he entrado y he deseado con todas mis fuerzas no parecerme a ningún miembro de la banda rival… así que nada, he ido cargando una a una las balas de mi cargador, he puesto el hombre diana en el cacharrito y después lo he alejado a una distancia considerable y me he puesto a disparar. La sensación mejora con cada disparo y te vas sintiendo mucho mejor con el arma cuando llevas varios cargadores, te atrapa de tal forma que te quedarías mucho más tiempo probando diferentes pistolas y escopetas, pero bueno, la experiencia ha sido muy positiva y mucho más relajada de lo que esperaba.
tiene forma de Texas, en los paradores había parrillas con la forma de texas, papeleras con forma de Texas y hasta en nuestro Motel la piscina tiene la misma forma.
pensar que me tendría que ir a un hospital, creo que hasta he visto la luz al final del tunel, impresionante, pasaban los minutos y no podía dejar de tener un vaso lleno de hielo junto a la boca porque en el momento que no tenía frío en la boca me ardía, la madre que los parió, debía ser de adorno el jodido jalapeño. ufffffff. UFFFFFFFFFFF.









