Viaje ruta 66

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Día 10 South Fork-Ouray

Freddd | 25 Julio, 2010

img_4132-1280x7681Otra etapa de montañas pura y dura, pero hoy la más espectacular de todas. Tras un fuerte desayuno en Apple Dumping (café, frutas, una especie de revueltos y una tartita) hemos puesto rumbo a Ouray por la denominada carretera del millón de dolares, las fotos no describen lo que se puede sentir aquí, la cámara no alcanza bien las magnitudes que podemos ver desde el coche o cuando damos un paseo, es alucinante.
La parada del día la hemos hecho en Durango y nos ha encantado el pueblo, tiene mucha vida y bastantes tiendas en su calle principal, como hoy era sábado había gente comprando y comiendo y ha sido un rato muy entretenido, las tiendas que había eran todas preciosas, en general en toda la ruta que hemos hecho hay muchísimas tiendas de antiguedades, estoy seguro que son baratas para lo que ofrecen pero para nosotros al menos en este viaje se nos van un poco de presupuesto pero hay algunos carteles antiguos chulísimos. Hemos comido en una hamburguesería auténtica, nada de franquicias, un sitio bastante grasiento con una gran fila de gente comiendo en taburetes en la barra, la variedad la de siempre pero en este caso y esto si que no es normal las patatas no eran de bolsa y eso se agradece.img_4094-1280x768

Retomando la Million Dollar Higway hemos llegado al tramo más bonito pero también más lento y peligroso, había curvas muy cerradas con grandes acantilados que no tenían ninguna protección, puedo decir que he llegado a pasar mal rato porque iba despacio y los coches de atrás se iban amontonando así que iba haciendo salidas de vez en cuando para dejarlos pasar. En esta zona casi todo lo que se ven son todoterrenos, imprescindibles para ver muchas rutas que hay por caminos y que llevan a antiguos pueblos abandonados o paisajes impresionantes. Más tarde hemos podido ver unas camisetas que ponían algo así “yo sobreviví a la millon dollar highway” con un dibujo de una carretera con 1000 curvas, eso para que os hagais una idea de lo que era, no miento.

Y con esto hemos llegado a Ouray… verlo desde la altura cuando llegabamos ya impresiona pero una vez dentro del img_4175-1280x768pueblo la cosa mejora, esta rodeado totalmente de montañas en todas las direcciones, es como si estuviera encajado por lo que ademas no tiene posibilidad de crecimiento, la calle principal esta asfaltada y es donde están los bares y comercios (hay muchos) y alrededor de esta calle están las viviendas, la mayoría de estilo victoriano, los edificios de la calle central son preciosos y la mayoría de finales del siglo XIX o principios del XX y tienen unas tiendas de muebles, antiguedades, recuerdos y otras cosas todas ellas con muy buen gusto. El pueblo tendrá 1 kilómetro de largo por 1 de ancho apróximadamente y en uno de los laterales hay una gran piscina dividida a su vez en 2 o 3 (de diferentes temperaturas) que provienen de aguas termales que salen de las montañas. Nos hemos dado un buen baño allí por la tarde, metidos hasta el cuello en agua caliente, al aire libre y rodeados de montañas, fuera hacía frio y a ratos hasta llovía… impresionante.

Después hemos cenado y nos hemos ido a unos locales que hay por aquí, está más animado que otros pueblos donde hemos estado aunque hoy era sábado, todo hay que decirlo y hemos estado viendo una actuación de música americana en directo, era una variedad algo rara ya que los 2 músicos aparte de cantar tocaban un tambor y un violín pero ha sido mu

y divertido. Además por si fuera poco hemos cruzado 3 palabras con un chico joven de por aquí que nos haimg_4197-1280x768preguntado de donde eramos y demás y nos ha invitado a los cocktails que estábamos tomando. Para colmo en el hotel que es precioso tenemos un gatito, se puede pedir más??

Así que por todo lo antes mencionado y hasta nuevo aviso nombro al pueblo de Ouray como el lugar más bonito del mundo, lo honrare y veneraré allí donde vaya y ahorraré lo que pueda hasta que me pueda comprar una casa y retirarme aquí, y no sóy el único. Larga vida a Ouray (Colorado)

Nos vemos mañana, en Moab (o nos quedamos, jeje)

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Durante el viaje, Texas

Día 7 Amarillo-Santa Fé

Freddd | 22 Julio, 2010

img_3415-1280x768Ya estamos en Nuevo Mexico y hemos dejado de momento la 66, y lo haremos durante unos días, tal vez el blog debería llamarse viaje ruta 66 y alrededores porque vamos a conocer otras zonas que nada tienen que ver con esta carretera. Amanecía el día en Amarillo donde nos hemos pegado un buen desayuno también en el Texan (donde si no) para despues hacer tan sólo 10 millas para visitar Cadillac Ranch, este es un clásico y probablemente el símbolo más famoso de la 66 creado hace algo más de 30 años por un excentrico millonario, habíamos comprado un rotulador gordo para la ocasión aunque lo suyo es llevarse un spray, así nos lo ha hecho saber allí mientras rotulabamos un coche un visitante americano que tras acabar con su pintada nos ha dejado el suyo, que maja es la gente por aquí, dan  hasta asco de lo majos que son los tios. Hemos seguido el viaje, este día no tenía grandes esperanzas porque la ruta va paralela o directamente es absorvida por la autopista pero he de decir que ha sido muy interesante, hemos tenido la parada de rigor en el punto medio de la 66, un pueblo llamado Adrian que además aprovecho para recordar a un viejo amigo que también era un amante de la cultura yanki. En este pueblo hay un café muy chulo para tomarse unimg_3405-1280x768 buen trozo de tarta casera y una pequeña tienda de regalos además unos 300 metros antes de llegar una gasolinera de Phillips 66 (un clásico durante toda la ruta) abandonada que da para unas cuantas fotos. Al rato hemos llegado al último pueblo de Texas, Glenrio, un lugar abandonado con una decadencia impresionante y que daba hasta mal rollo, de hecho al intentar seguir al finalizar el pueblo la carretera se convertía en 2 caminos de piedras y hemos tenido que dar la vuelta, 100 metros después empezaba Nuevo Mexico. Realmente hoy he comprobado un cambio enorme en el viaje, tanto en lo que se ve como en lo que se siente, este estado respira un aire menos americano que los anteriores, o tal vez sea igual de americano pero de otra forma, la gente tiene rasgos algo más indios, con diferente acento y ya se empieza a ver (por primera vez para nosotros) gente que habla algo parecido al castellano, se dejan de ver continuamente carteles anunciando cadenas de hamburguesas en la carretera (aunque todavía hay algunos) y los pueblos están mucho más separados entre sí, la sensación es de mucha mayor pobreza y las bonitas casas con jardín han dejado paso a viejas casas con polvo y los enormes y lujosos coches a otros más antiguos y en general algo más pequeños. También apuntaría a que hay menos banderas americanas, si las hay en los lugares oficiales pero menos en las casas particulares y locales comerciales. Realmente algo ha cambiado porque img_3439-1280x768la decadencia de la 66 ahora cobra más sentido. Hemos parado en Tucumcari, un lugar con una tienda muy chula que simula una tienda de campaña india, este sitio es muy recomendable porque en la misma calle que cruza la 66 hay varios moteles abandonados pero que se conservan integramente con los carteles de neón, otros que parece que irán por el mismo camino y otros simplemente deprimentes. Más tarde hemos comido en Santa Rosa donde había un interesante museo de la ruta pero centrado en coches clásicos con más de 50 modelos que el dueño repara y vende, los precios de los coches eran de risa, 12.000 dolares por una autentica joya y los más caros que he visto eran hasta 30 o 40 mil dolares por unos mustang del 58 impresionantes. En la comida hemos estado hablando con el dueño del local que era un restaurante de comida mexicana que hablaba español aunque curiosamente antes de saber que el lo hablaba le hemos comentado en ingles que eramos de Spain y tras seguir un rato hablandonos en ingles nos pregunta ¿ah, spain, hablais mexicano? pero como un hombre que sabe hablar castellano no sabe con total seguridad que en España se habla el mismo idioma y además lo llama mexicano??? jeje.

Y por fin hemos llegado a Santa Fe, una ciudad muy grande que está bastante enfocada al turismo, el centro de laimg_3509-1280x768 ciudad es muy bonito con muchas construcciones de Adobe (esta construcción se empieza a ver desde 50 kilómetros antes) y muchísima vida, hay multitud de tiendas de artesanía y ropa pero en general es muy cara, también hay muchos restaurantes y sobre todo mucha vida en la calle, hay una plaza en la que había un concierto, gente bailando, bastantes hippies tirados por el cesped y hasta unos cuantos vagabundos en grupos en los parques. Esta ciudad no recuerda para nada a todo lo anterior, esta más cerca de lo que puede ser una ciudad española (exceptuando los horarios claro) que cualquiera que haya visto antes aquí, me ha chocado ver mucha gente bebiendo por la calle, había bastantes indigentes también y se empezaban a ver más “macarras” gente con las ventanillas del coche bajadas y la música alta, coches que pitaban a otros e incluso intervenciones policiales, hemos tenido hasta el primer episodio de gente “no amable” de todo el viaje, no se si será la extraña mezcla que hay aquí, indios, mexicanos, hispanos y resto de americanos pero ya os digo que esto es otro mundo, eso si, es totalmente recomendable e incluso pienso que es un sitio para pasar un par de noches. Hemos tenido la suerte de encontrarnos con una pareja que hablaban español y img_3624-1280x768que tenían una tienda de ropa y artesanía española y nos han estado comentando muchas cosas de aquí y también nos han recomendado un lugar para cenar donde hemos comido lo más tipico de Nuevo Mexico que como podéis imaginar son enchiladas, tacos y cosas de este tipo, eso sí, después de mi jalapeño de ayer este picante ya no su ponía nada para mi estomago, era como un yogur desnatado, jeje.

Bueno, nos vamos a dormir que mañana toca madrugar otra vez, nos vemos en Trinidad.

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Durante el viaje, New Mexico, Texas

Día 6 Stroud-Amarillo

Freddd | 21 Julio, 2010

img_3116-1280x768Bueno, este ha sido un día bastante movido, hemos amanecido casi sin dormir en el motel que comentaba por los problemas de los trenes que pasaban por mitad de la habitación y nos hemos ido a desayunar al mítico Rock Café, uno de los clásicos de la ruta. Y rapidamente nos hemos puesto en marcha para llegar a Oklahoma lo antes posible donde queríamos parar en Gun and Gun para pegar unos cuantos disparos, al principio iba algo acojonado, pensaba que iba a ser dificil y que me iban a hacer muchas preguntas pero todo ha sido sencillo y cómodo, el local es inmenso con una enorme tienda de rifles y pistolas de todo tipo, es como un alcampo lleno de armas en una zona y con la zona de tiro en la otra en la que a su vez hay como 3 o 4 zonas diferenciadas, una para principiantes, otra para armas de gran potencia y otras 2 para armas normales, he tenido que firmar unos papeles y el chico me ha explicado como funcionaba, además un anciano que había en la puerta que nos había preguntado de donde eramos había ido sin saber nosotros nada a buscar a una chica que hablaba español y que estaba en la zona de oficinas. Así que hemos podido mantener una charla por fin en castellano y la chica que era mexicana nos ha explicado el funcionamiento de las salas de tiro. Unaimg_3175-1280x768vez dentro he de decir que la cosa acojona un poco porque aunque te dan un cacharro para taparte los oidos y unas gafas el sonido del primer disparo impresiona, había otro tio tirando en una de las 8 calles y tenía pinta de los angeles del infierno con su camiseta con calavera incluida, me ha echado un vistazo rapido cuando he entrado y he deseado con todas mis fuerzas no parecerme a ningún miembro de la banda rival… así que nada, he ido cargando una a una las balas de mi cargador, he puesto el hombre diana en el cacharrito y después lo he alejado a una distancia considerable y me he puesto a disparar. La sensación mejora con cada disparo y te vas sintiendo mucho mejor con el arma cuando llevas varios cargadores, te atrapa de tal forma que te quedarías mucho más tiempo probando diferentes pistolas y escopetas, pero bueno, la experiencia ha sido muy positiva y mucho más relajada de lo que esperaba.

Al salir de allí ha ocurrido lo peor (o una de las cosas peores) que podía pasarnos en este viaje, el navegador que nos lleva guiando todo el viaje ha muerto, se ha quedado completamente tostado y por mucho que reiniciaba el Iphone no arrancaba, y así ha estado toda la jornada así que nos hemos tenido que guiar por los mapas. La verdad es que el viaje se puede hacer con mapas pero el navegador viene bien por la comodidad de que si en un momento dado tomas la salida equivocada rapidamente te va a redirigir, sobre todo en enormes ciudades como Oklahoma que tiene decenas de autopistas que se montan unas sobre otras y que si no las conoces puede ser un autentico kaos. Pero la suerte era que la 40 que va a Amarillo era justo la que pasaba por el local de las armas y esta etapa justamente la 66 ha sido en gran parte machacada por la autopista y muchos tramos discurren paralelos así que dentro de lo malo no hemos tenido problemas, ahora estoy intentando restaurar la aplicación y si no funciona nos plantearemos comprar un navegador en un centro comercial porque no me apetece estar todo el tiempo con la tensión de si estoy en el camino correcto y tener que estar pendiente constantemente de las señales. Mañana os comento como ha acabado esto.

Todavía en Oklahoma hemos parado a ver uno de los museos de la ruta que estaba en Elk City, estos museos están algo prefabricados pero seguramente todos tienen alguna cosa interesante. En este caso el museo era como un pequeño pueblito y en cada casa había un montón de cosas, muñecos y vestidos antiguos, una vieja estación de tren, una granja con todas las herramientas, tractores, coches clásicos, etc etc, creo que completa bastante el ver un museo de este tipo y en este caso eran 5 dolares pero también los hay gratuitos. La ruta ha seguido por Oklahoma donde hemos visto el último pueblo que es el que tiene la tienda Sandhils curiosity shop pero estaba cerrada así que hemos hecho unas fotos y hemos seguido, los pueblos eran cada vez más decadentes a medida que salíamos de Oklahoma y ya en Texas se podían ver casitas muy antiguas que casi parecían chabolas, nada que ver con los florecientes pueblos de Illinois o Missouri donde había decadencia pero acompañada de casas preciosas, eso sí, las extensiones en Texas eran enormes y se veían a lo lejos grandes ranchos, ese es uno de los lemas de este estado, en Texas todo es grande, además todo img_3360-1280x768tiene forma de Texas, en los paradores había parrillas con la forma de texas, papeleras con forma de Texas y hasta en nuestro Motel la piscina tiene la misma forma.

El motel Texan Ranch es simplemente genial, es como los Moteles cutres de USA pero con encanto, estamos en la planta de arriba y cada conjunto de habitaciónes de las 2 plantas forma como si fuese un pequeño hotelito con un cartel en la parte superior y un color diferente, desde aquí se ve el famoso restaurante Big Texan donde está el famoso Don solomillón, si alguien se lo come le sale gratis, esta noche había un incauto intentandolo pero no lo consiguió, yo en otra situación tal vez me hubiera animado pero no me gusta ser una atracción de feria y es que el solomillón no te lo puedes comer en tu mesa sino que vas a una mesa elevada donde todo el mundo te esta mirando, se acercan, te hacen fotos y joer… un solomillón de esas características necesita concentración, sólo tienes 1 hora para comerlo (lógico) y si lo consigues pasas a firmar el libro de oro del local. Aún así hemos probado la carne que estaba buenísima y un combo de barbacoa gigante con costillas y trozos de carne hasta aburrir. Pero el momento triste de la cena ha sido cuando se me ha ocurrido probar un pimiento que había en una esquina dándole un bocado y masticándolo durante un buen rato, de repente se me han parado todos los músculos del cuerpo a la vez que escuchaba un sonido de fondo en el que se me indicaba que eso era un jalapeño, no os podeis imaginar lo que ha sido eso, casi he perdido la vista, me salía fuego de la boca, de los labios, hasta de la campanilla, he expulsado de la boca lo que quedaba pero el mal ya estaba hecho, durante esos minutos he llegado aimg_3211-1280x7681pensar que me tendría que ir a un hospital, creo que hasta he visto la luz al final del tunel, impresionante, pasaban los minutos y no podía dejar de tener un vaso lleno de hielo junto a la boca porque en el momento que no tenía frío en la boca me ardía, la madre que los parió, debía ser de adorno el jodido jalapeño. ufffffff. UFFFFFFFFFFF.

En fin, parece que el navegador ya funciona, nos vemos en Nuevo Mexico (sin jalapeños por favor)

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Día 6. Amarillo - Albuquerque

Tiago | 16 Julio, 2009

¡Espero no tener hoy problemas con el wifi! Otro día más de ruta desde Texas hasta New Mexico atravesando el corazón de la ruta madre. Hoy, además, hemos tenido que ajustarnos al cambio horario del que ya hablamos en su día. Con el cambio de estado tocaba retrasar una hora, así que hoy ha tenido 25 horas para nosotros. Eso sí, no hemos notado el mini “jetlag” de esa horita.

El día ha comenzado visitando el Cadillac Ranch, que está a las afueras de amarillo. También hablamos hace unos cuantos meses de este punto de interés, pero recordaré que son diez cadillacs plantados literalmente en medio de la nada. Tienen todo el morro incrustado en el coche y están ligeramente inclinados. Esta idea se le ocurrió a un millonario excéntrico hace más de treinta años y se ha convertido en un gran reclamo turístico de la 66. El principal interés es que todos los coches están pintados con graffitis por todo el mundo que los visita y el resultado es realmente colorido. En los coches se observan una capa muy gruesa de pintura de las miles y miles de personas que han pintado encima una y otra vez. Nosotros no llevábamos pintura, pero había bastantes botes llenos en el suelo y la gente los iba usando y dejando de nuevo. No sé muy bien quién lleva esos botes, aunque supongo que algunos viajeros como nosotros los usarán y después los dejarán para quien viene detrás de ellos. Por supuesto que hemos dejado nuestra huella (en mi caso morada). Esto, igual que otras muchas cosas, no dejaría de ser una tontería si no fuera porque se ha convertido en un icono importante de la ruta 66 y puedo asegurar que cuando estás entre los coches se respira ese ambiente especial.

No hace falta decir que hemos pasado por innumerables pueblos, gasolineras y demás. Sería imposible hacer un inventario de las cosas que pone la gente en sus establecimientos y sus casas. Un detalle que he podido observar, aunque puede que sólo sea mi percepción, es que el número de banderas americanas ha descendido considerablemente. Desconozco si la exaltación de la bandera corresponde más a un partido político que otro y, por tanto, al cambiar de estado estamos cambiando de “signo”. Quizás simplemente sea una cuestión de tradición. Quizás sólo sea que no nos hemos fijado bien…

Lo que significa la 66 es bastante difícil de explicar. No es un conjunto de atracciones o monumentos, sino que es toda una cultura e historia. En los últimos años la ruta se ha convertido en algo espiritual, el “66 dream” que se ve en muchos carteles, pero al margen de todo eso es como si se hubiera detenido el tiempo en los centenares de lugares por los que antaño discurría la floreciente carretera. Para que se pueda entender intentaré buscar una similitud con Europa o España. Si alguien decidiera hacer una ruta de castillos en España podría ir por diferentes puntos y lo que acabaría descubriendo no es un conjunto de piedras dispuestas de una forma determinada. Estaría observando  la historia de lo que fue esa época. Evidentemente tenemos que salvar las distancias, ya que la basta historia europea es incomparable, pero el concepto es el mismo. Si alguien cree que la 66 es sólo un conjunto de gasolineras y bares de moteros se estará equivocando. O simplemente no le atraerá esto, que todo puede ser, pero probablemente tampoco estaría leyendo este blog ahora mismo.

Ya me he perdido. Uno de los puntos a destacar es el “midpoint” (punto medio) en el que la distancia a Chicago es la misma que a los Ángeles. Hay un pueblito en ese punto, con un encantador bar muy cincuentero con un no menos encantador dueño. Merece la pena parar aunque sólo sea para respirar la alegría que transmite ese hombre. Es verdad que de todo se hace negocio, como no podía ser menos, pero tenemos la permanente sensación de que todo el mundo se alegra de vernos y yo no estoy acostumbrado a esa sensación en el sector servicios. Una de las cosas más difíciles de la ruta es distinguir la paja del trigo, me refiero a distinguir lo auténtico de lo puramente turístico. De lo segundo hay mucho y suele estar entremezclado. Hay que estar al loro.

midpointComo ya comentaba ayer, las cosas han cambiado un poco en la ruta. Si los primeros días era bastante decadente (para mí era especialmente atractivo), luego pasó a ser auténtico pero aún vivo (casi todo abierto), ahora nos vamos encontrando un ambiente más de los 40 o 50, muy en la línea “Grease”.

Podría comentar que por primera vez hemos comido fatal. Ha sido en un restauramente mejicando en Moriarty, que estaba especialmente recomendado en la ruta y, aunque no lo recuerdo exactamente, tenía nombre español. Mejor evitarlo.

Me salto muchas cosas, hasta que hemos llegado finalmente a Albuquerque, donde teníamos motel reservado. La verdad es que no nos ha gustado especialmente. La ciudad, para quien haya jugado, me ha recordado mucho al GTA San Andreas, por el tipo de casa y barrios. Hemos estando en un barrio llamado “Old town” que viene a ser una especie de reconstrucción de lo que pudo ser la ciudad original española. No es histórico, sino una recreación. Bonita, pero de mentira. El pueblito que han montado es bastante majillo, con todas las casitas como de arcilla, y estaba llena de tiendas de latinos que básicamente eran como los “todo a cien” españoles. El ambiente no era especialmente bueno y ha sido imposible encontrar un sitio para tomar una cerveza. En general no lo recomendaría.

Por primera vez hemos tenido una cierta (sólo cierta) sensación de miedo. El ambiente por la calle no tiene nada que ver con el resto de los pueblos y ciudades que hemos visitado. Aquí es todo muy mejicano, hay mucho latino por todas partes y el aire de la ciudad no se parece al resto. No te sientes especialmente cómodo andando por ahí, además no hay iluminación nocturna. Hemos llegado a pensar que se habían fundido las luces de alguna estación eléctrica.

dinnerEso sí, aquí se encuentra el mejor restaurante de todos los Estados Unidos (o casi). Hemos llegado hasta él porque ya lo habíamos descubierto previamente, el Route 66 dinner, del que también hablé hace tiempo. Cumple con todas las expectativas. Es un restaurante de los 50 muy en la línea de donde tomaban los batidos en “Grease” o el “pitch pitt” de “Sensación de vivir”. No recomendaría una larga visita a Albuquerque, pero recomiendo encarecidamente parar a comer o cenar y disfrutar de tan romántico lugar.

Como siempre se me quedan cosas en el tintero. Ah, !!Por primera vez hemos visto montañas¡¡ Hasta ahora el país ha sido increíblemente plano. Otro rato tengo que hablar también de los camiones…

Mañana abandonaremos durante una semanita la 66 para recorrer Colorado y Utah y empezar a disfrutar los primeros parques nacionales. Comenzaremos con el aperitivo de Mesa Verde…

tornadoAh joe, se me olvidaba. !!Hemos visto una especie de mini tornado¡¡¡ Parecía poco potente, pero hemos sentido algún tirón en el coche. El cielo estaba totalmente despejado y ha aparecido de repente un único nubarrón con una especie de embudo que levantaba polvo. Por cierto, si alguien tiene una versión mejor de lo que es esto que lo comente por aquí.

Me gustaría saber algo del grupo que iba detrás de nosotros. ¿Qué tal les irá?

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Albuquerque, Durante el viaje, New Mexico, Ruta 66, Texas

Día 5. Oklahoma City - Amarillo

Tiago | 15 Julio, 2009

Me acabo de sentar (en realidad tumbar) a escribir este post y lo primero que he pensado es en poner “Hi to all”. Desde que comenzó el viaje, cada vez que me dirijo a alguien que no sea mi novia lo hago en inglés, así que ya casi empieza a resultarme raro hablar en cristiano. Antes de hacer un repaso al día de hoy, que por cierto ha sido estupendo, aprovecho para comentar algunas cosas generales con las que me voy quedando. Una de ellas es que la gente, pese a que en general es muy amable y simpática, pasa ocho cuartos de que entiendas el idioma. No creo que el problema sea que no quieran, sino que dan por hecho que estás entendiendo. Después de preguntar veinte veces “excuse me?”, acabas diciendo a todo que sí y se acabó. Hablando de eso, todo el mundo pide disculpas haga lo que haga. Si te lo cruzas en el baño, te dice “excuse me”. Si pasas a menos de medio metro, “excuse me”. Si alguien pasa delante cuando intentas hacer una foto, “excuse me”. Es un pasada lo educada que es la gente.

Siguiendo con las cosas así generales tengo que hablar de las propinas. Después de cuatro días nos hemos acabado enterando de cómo funciona la movida, y lo voy a explicar porque yo no lo tenía claro antes de venir. Todo el mundo escribe por todos los sitios que hay que dejar entre un 10 y 20% de propina, excepto en McDonalds y sitios por el estilo y hasta ahí lo tenemos claro, pero ¿cómo se deja esa propina? Para empezar aquí se paga todo con tarjeta aunque te compres una gominola. Cuando pagas en metálico es bastante lógico, lo dejas encima de la barra en plan español y se acabó, pero ¿qué haces cuando pagas con tarjeta? El tema es que, una vez que pagas, nos daban un ticket que ponía tres líneas del tipo “Total w/ tip”, “tip” y “total”. Habíamos supuesto que había que habérselo dicho antes, ya que ese ticket te lo dan una vez que te devuelven la tarjeta. Pues el funcionamiento es el siguiente (es ilógico para mí): tú das la tarjeta, te cobran la cantidad de la comida y, cuando firmas, tienes que poner la propina que dejas y firmar. Aunque ya no tienen tu tarjeta, por lo visto se han quedado el número de alguna manera y el cobro final lo hacen después de tu firma. En España esto no es así.

Bueno, a lo que vamos. El día de hoy ha sido magnífico. Si ayer tuvimos peor suerte que en Illinois, el tramo Oklahoma-Texas ha sido muy fructífero. La 66 está presente en todos los sitios y hay estupendos pueblos en los que se puede parar. Como decía el primer día, no hace falta una guía, ya que está todo muy bien señalizado. En este tramo la 66 es menos decadente que en etapas anteriores. Eso no es bueno ni malo, sino que es diferente. Si los primeros días estábamos hablando de pueblos fantasmas semiabandonados, en el tramo de hoy nos encontramos con una ruta más “turística”, aunque no es algo negativo. Si te apetece tomarte una cerveza en un bar típico lo puedes hacer, y hay varios museos para deleitarte con cosas de la ruta.

Realmente haría falta mucho espacio para condensar todo lo que se puede ver en un día. Llega un punto del camino en el que ya no tienes más tiempo y tienes que dejar de parar. No se avanza porque cada 5 kms tiene algo que te llama la atención y te apetece ver o fotografiar. Hay muchas cosas para ver y todas son interesantes. De entre todos los sitios que hemos estado (me permitiréis sólo citar algunas cosas del trayecto) la parada obligatoria es Elk City. Si sólo tienes 15 minutos para parar en todo el tramo no lo dudes y hazlo aquí. Además de tener un aire 66’s total, hay un museo gratuito realmente sorprendente. Se trata de una reconstrucción de un pueblo tal y como era hace 200 o 300 años. Puedes andar por el pueblito y te encuentras con barberías, farmacias, oficina de correos, ferreterías, saloon y un largo etcétera. Ha sido una visita realmente encantadora y, repito, es gratuita.

Ya cerca de Amarillo, en Texas, hemos encontrado una antigua oficina de correos reconvertida en tienda y la verdad es que merece la pena su visita. No recuerdo exactamente el nombre, pero cuando vuelva del viaje ya daré la información detallada. Más adelante había una especie de movida religiosa que consiste en una cruz tremenda y unas esculturas de la pasión. Yo no soy religioso, pero bien merece la pena 10 minutos del viaje.

Nos encontrábamos en pleno texas, que por cierto el paisaje ha cambiado bastante a algo bastante más seco, buscando la 66 original que suele discurrir paralela a la autopista. Hemos continuado por ella y hemos acabado metidos en un rancho cuya carretera se convertía en camino, después en caminito y finalmente en nada más que hierba donde hemos visto los primeros cactus. Hemos tenido que dar la vuelta y hemos sido casi embestidos por una vaca del rancho. Cosas que pasan¬°

Finalmente hemos llegado a Amarillo. Estamos alojados en el Big Texan Ranch y puedo decir que es el motel más encantador que he visto en Estados Unidos (de momento). Es hiper tejano, casi en exceso, y tiene un gran restaurante y varios edificios con diferentes cosas. El motel simula una especie de calle del oeste americano con coloritos y con sus balcones de madera. Realmente merece la pena alojarse aquí si tienes pensado hacer noche en Amarillo. La comida, al margen del concurso del solomillón, es magnífica y la decoración en madera y cabezas de ciervos es espectacular. Las fotos de su página web no hacen justicia. Créeme, tienes que parar aquí aunque sólo sea a echar una caña. Otro día hablaré de la comida, pero las raciones yanquis son tremendas. Hemos comido y cenado en Texas y son bárbaras las cantidades. Todos los platos vienen con unos acompañamientos escandalosos. No lo he comentado, pero el pueblo donde hemos comido, Texaco, es típicamente “Cars”, la película. Muy majillo.

No me puedo despedir sin mencionar a la pareja de Texanos que nos nos han dejado pagar ni una ronda de birras en el centro de Amarillo. Hemos estado casi dos horas hablando con ellos de lo humano y lo divino, probando diferentes cervezas de las miles que tenían (por cierto, podías probarlas antes de pedirlas) y pasando un rato super ameno.

Me dejo muchas cosas en el tintero pero… así son las cosas.

Bye bye

p.d: Ayer tuvimos problemas con el wifi y no lo pude colgar, así que hemos parado el coche en un pueblo tejano y nos he puesto junto a un motel. Hay wifi abierto en todos¡

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Amarillo, Durante el viaje, Oklahoma, Ruta 66, Texas

Big Texan Steak Ranch

Tiago | 27 Agosto, 2008

¡Qué maravilla!. ¿Has deseado alguna vez ser retado a comer un super chuletón de carne y que te salga gratis la jugada? Eso es exactamente lo que puedes encontrar en el Big Texan Steak Ranch, en Amarillo, Texas. Se encuentra en plena 66 en uno de los muchos restaurantes de comida tejana dispersos por la carretera, en lo que abunda una carne excelente hecha a la brasa.

El reto consiste básicamente en comer un menú especial que incluye lo siguiente:

  • Un chuletón de 72oz (2 kilos) de primera calidad.
  • Una patata asada
  • Ensaladita ligera
  • Un rollito que supongo será una especie de burrito.
  • Cocktel de gambas

Por supuesto hay un tiempo determinado, y sólo dejarás de pagar lo 50 $ que vale el menú si lo terminas en una hora y a la vista del resto de los comensales. Ya advierten que el precio puede ser superior dependiendo de cómo esté el mercado. Desde 1960 lo han intentado 50.000 personas y unas 8.000 lo han conseguido, con un luchador de wrestling como campeón al haberse trasegado un par en una hora. Hay un sitio en el que pueden firmar los valientes.

El garito es todo lo que alguien espera de un sitio de estas características. Es typical tejano a más no poder, contando con un hotel para caballos, partidas de poker, música en directo, un motel con encanto , un montón de cervezas y bebidas y el más famoso Margarita de la risa en un precioso Saloon tipo western.

Aún es más, los precios son más que aceptables, y se puede comprobar en su menú.

Visita imprescindible. ¿Nos atreveremos?

50 $ o gratis, depende de lo que tragues
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Bares y restaurantes, Comida, Puntos de interés, Ruta 66, Texas

Cadillac Ranch

Tiago | 12 Agosto, 2008

La 66 está salpicada de cosas curiosas creadas por el hombre. Una de ellas es el famoso “Cadillac Ranch”, que consiste en una serie de Cadillacs (diez, en concreto) plantados literalmente en el suelo imitando la inclinación de la pirámide Keops.

La idea fue concebida por tres artistas y el dinero para comprarlos (unos 200 $ cada uno) lo puso Marsh que, además, cedió el rancho en el que se encontraban originalmente. Recientemente han sido trasladados a una zona más apartada de la ciudad, en Amarillo (Texas).

Los diez coches están totalmente llenos de graffitis y se invita a cualquier visitante a que deje su huella escribiendo alguna cosa en ellos.

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Curiosidades, Puntos de interés, Ruta 66, Texas

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