Viaje ruta 66

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Día 22 San Francisco- The End

Freddd | 9 Agosto, 2010

Bueno, ya estamos (tristemente) en España y hasta ahora no he podido escribir el post porque he estado realmente cansado, puedo decir que es la vez en la que más he sufrido el conocido como Jet Lag al que se ha añadido el car lag debido al uso continuo de los cómodos coches automáticos y hasta eat lag, tanta hamburguesa me ha quitado el hambre, apenas he comido desde que volví. Además con tanta carnaza que he metido al cuerpo no he engordado ni un gramo, supongo que tanto andar ha dado sus frutos.

Bueno, el último día en San Francisco fue movido, debíamos abandonar a última hora de la noche, ya de madrugada la ciudad pero teníamos ese día para visitar muchas cosas que nos quedaban, dejar el hotel e ir tranquilamente a última hora al aeropuerto. Así que decidimos empezar esa mañana más tarde de lo habitual, estuvimos organizando cosas en el hotel para dejarlo a última hora (las 11 de la mañana) porque hasta las 6:45 del día siguiente viernes no salía el avión y para ello debíamos estar a las 3 de la madrugada de esa noche, iba a ser un día largo y no convenía empezarlo demasiado pronto. Decidimos hacer la ruta famosa de los 49 puntos, gracias a dios que teníamos el navegador porque nos resultó muy complicado seguirlo con las señales que supuestamente marcan la ruta, yo pensaba que iba a haber una linea en el suelo o carteles cada pocos metros pero os puedo decir que no es sencilla de seguir, así que ibamos añadiendo cada punto al navegador en el orden correcto para no hacer más kilometros de los necesarios, la ruta está muy bien ya que te da un largo paseo por toda la ciudad visitando todos los puntos de interés, algunos de ellos los saltamos porque ya los habíamos visto el día anterior y otros porque no tenían especial interés o porque había importantes atascos en las calles en cuestión. Pero la visita fue muy completa y a destacar el famoso punto de las casitas que salía al comienzo de “padres forzosos” y por supuesto el mítico Golden Gate con el que tuvimos bastante suerte porque la nube permanente de San Francisco nos dió una tregua ese rato y permitía ver el puente al completo desde el parquecito que hay a un lado. Volvimos a pasar nuevamente por el barrio hippie donde comimos e hicimos algunas compras de última hora, la comida día fue en un pseudovegetariano que estuvo bastante bien, digo pseudo porque yo comí carne pero estaba cortada en pequeñas laminas y con especias y muchas verduras, era el típico sitio para vegetarianos y antiguos devoradores de carne arrepentidos, no venía mal para acabar este tipo de comida.

Ya por la tarde decidimos cruzar el puente para ver Sausalito donde dimos un buen paseo por el muelle y por la zona de tiendas que hay por el centro, el pueblo es precioso, se ve que aquí ya hay gente de pasta porque hay barcos realmente grandes, también estan los típicos barcos-casa, algunos de lujo y otros más sencillos y descuidados, la zona de la montaña del pueblo recuerda un poco al pueblo de los goonies en Astoria con esas casitas tan chulas y siempre entre neblina.

Aprovechamos después para ir a un supermercado y comprar algunos productos americanos como Muffins, tartas y otras cosas para poder comerlas nada más llegar a España, no pudimos hacer fotos desde Twin Peaks porque había tal cantidad de niebla que apenas se veía el edificio que tenías a 10 metros.
Para la noche teníamos preparado lo que fue un gran acierto, ir al cine, la idea era descansar un poco y de paso recortar horas de aeropuerto ajustando al máximo la hora de llegada pero sin estar por ahí vagabundeando. Así que fuimos sobre las 9 de la noche para cenar y entrar al cine casi a las 11, lo malo es que a las 9 cerraban todos los restaurantes, parece algo increible sobre todo teniendo en cuenta que hay cine más tarde, que menos que cierren a las 10 y media o así pero nada, conseguimos comer algo en uno de ellos pero hasta la hora del cine apenas se podía hacer nada por allí. Decidimos ver una facilita, la última de la saga crepúsculo que tiene dialogos faciles de seguir y un lenguaje visual que hace sencillo hacerse una idea de lo que pasa aún no teniendo mucha idea del idioma.

Al acabar tocaba ya ir al aeropuerto, daba mucha pereza por todo lo que dejabamos atrás y por todo lo que quedaba de viaje, desde ese momento pasarían 26 horas hasta que por fin salieramos en barajas, pero se hizo bastante llevadero, tal vez porque pensabamos que sería muy duro e ibamos muy preparados pero el primer vuelo hasta chicago se nos pasó volando, y eso que tuvimos la mala suerte de tener un bebé en el asiento de al lado, pero se portó y no montó el escandalo así que estas horas estuvimos durmiendo, el último vuelo bastante más largo pero ya era el último y la cuenta atrás.

Así que llegamos a España sobre la hora prevista con muchísima pena de dejar atrás ese gran pais donde hemos estado de maravilla durante las últimas 3 semanas, sólo dejamos cosas positivas, estoy seguro que pase el tiempo que pase cuando echemos la vista atrás recordaremos lo que ha sido el viaje de nuestra vida, seguro que volveremos pero no importa cuando porque, al menos con la mente lo haremos cada día.

En los próximos días pondré más reflexiones sobre el viaje e iré colgando alguna foto más, hasta entonces espero haberos ilustrado un poco (seguro que muy poco) de lo que hemos vivido. Os recomiendo a todos la visita a USA por todo lo que allí se puede ver y sobre todo por la gente que se conoce diariamente, no importa donde estés porque siempre serás bien recibido. No puedo acabar este último mensaje con otras palabras.

God bless America

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Durante el viaje, San Francisco

Día 21 San Francisco

Freddd | 5 Agosto, 2010

Segundo día en San Francisco o primero completo, la ciudad es una pasada, nada que ver con todo lo anterior en lo que respecta al movimiento, hay mucha vida, mucha gente a todas horas, se ve más gente joven y sobre todo es una ciudad más de verdad, hay muchos vagabundos y mucha gente loca, se nota, ayer nos comentaron que hace poco han cerrado un gran centro psiquiátrico y que muchos pirados se han quedado en la calle y se confunden con los vagabundos, entre todos estos y los hippies pasados de rosca hay un contraste y una fauna difícil de explicar. A todo ello se suma la enorme población china que hay en esta ciudad que se mezcla con la gente, esto es lo que más me ha chocado, en España parece que van por su camino, aquí trabajan en los mismos sitios que el resto de americanos, compran en las mismas tiendas y muchas veces van en los mismos grupos de amigos.

Así que nada, hemos madrugado como siempre y hemos ido paseando hasta el pier 35 (creo) que es donde está la salida de Alcatraz Cruisers, la cola a primera hora era ya enorme pero como íbamos con las entradas nos hemos tomado un café tranquilamente en la cafetería. Hoy hacía más frio que ayer y la nube que cubre San Francisco era a esas horas todavía más densa que el día anterior, aún con todo hemos decidido ir en la parte superior del barco para ir viendo alejarse la bahía y acercarse la roca… realmente puedo decir que impresiona, son un montón de sensaciones las que tienes cuando te vas acercando, por un lado el saber que allí hubo presos peligrosos entre los que estaba Al Capone, que muchos intentaron escapar y que algunos lo lograron o al menos nunca los encontraron, por otro lado para los cinéfilos cobra otro sentido, es imposible no recordar la mítica fuga de alcatraz o la más reciente “la roca” cuando te vas acercando.

La visita a Alcatraz es genial y está muy bien organizada, cuando llegas entras en una sala donde coges unos auriculares que por fin están en español y que te van a guiar por toda la visita, la narración es de lo más amena que hay, nunca he visto algo así, te meten lo justo de historia y de datos para no aburrirte, toda la narración la van haciendo distintas voces de los oficiales y presos que había en la cárcel, te lo van relatando en primera persona incluyendo gritos, puñetazos y demás para hacer más creible la situación, las voces te van guiando por todas salas, por todas las celdas y ves completamente la cárcel de una manera muy entretenida, si en algún punto te quieres detener más rato (aunque con las voces explicando te dejan bastante tiempo) lo puedes parar y continuar cuando quieras, realmente es el sistema perfecto y no recomendaría a nadie hacer la visita sin ello porque mejor claramente la experiencia. Además lo bueno que tiene la cárcel y sobre todo a la hora que hemos ido nosotros es que como es tan grande y cada uno coge los auriculares en un momento concreto la visita es bastante autónoma, aunque hay mucha gente pero tienes momentos para estar sólo en las celdas y para pasear por muchos pasillos sin tener que estar apartando a la gente a tu alrededor. Hay cosas muy curiosas dentro de la narración, se centran en aquellos detalles morbosos que más interesan a la gente como cuando hubo un motín y mataron a varios oficiales y se pueden ver los agujeros de bala, la celda donde los encerraron y los mataron, como y donde accedieron a las llaves para intentar fugarse, etc, también se explica bien la fuga de Alcatraz que por si no lo sabeis está basado en hechos reales y fue tal y como sale en la película, hicieron los muñecos con pelo para que pensaran que los presos todavía seguían allí. A la salida está la tienda merchandising de la cárcel y es también buenísima, los americanos son muy buenos en esto, saben exactamente que tipo de artículos te gustan y están todos en esa tienda, no nos hemos podido resistir a comprar un trozo original de la roca y es que hay muchas partes de la cárcel que ya están en desuso o semidestruidas y aprovechan para hacer caja, pero sentimentalmente llevarte un trozo de la roca por poco más de 5 dolares es mucho para nosotros, también hemos comprado una reproducción idéntica de las tazas donde bebían agua los presos y atención, estaban a la venta las famosas pastillas de jabón de alcatraz… no quiero ni pensar cuantos malos momentos han dado esas pastillas por los suelos. Jajaja.

Bueno, me he enrollado con alcatraz pero es que realmente merece la pena, hemos salido de allí a las 11 y media aunque cada uno puede volver en el barco que quiera, con 2 horas ha sido suficiente porque queda mucha ciudad. Luego hemos ido al Pier 39 que es la zona de las focas y un precioso centro comercial de madera con tiendas a los lados simulando un puerto de pescadores, su visita es obligada porque las tiendas extrañas que hay allí merecen mucho la pena y se ve cómoda y rápidamente. Lo de las focas como dijo tiago sorprende la gran cantidad que hay, están situadas casi todas juntas en un par de muelles y casi siempre dormidas o retozando.

Después hemos seguido paseando por los muelles hasta llegar al famoso timón, esta zona de los muelles también está bien, aunque no es tan bonita como el 39 tiene mucha gente y muchas tiendas y se puede dar un paseo para llegar al tranvía como hemos hecho nosotros. Ahí ha sido uno de los momentos en que más nervioso me he puesto, los tranvías bajaban todos en una dirección pero ninguno en la nuestra, el primero que ha pasado iba lleno y sólo admitía 4 viajeros, no nos tocaba, el siguiente ha pasado muuuuucho tiempo después y este iba lleno por completo, grrrrrrr, tras otro largo tiempo ha llegado el siguiente también casi lleno pero nos hemos metido como hemos podido, porque sino me cargo al conductor. La experiencia en tranvía es genial, ahí es donde sientes claramente las cuestas de la ciudad aunque es algo que ves desde cualquier punto.

Hemos comido y teníamos un dilema, hacer lo de las 49 millas o seguir pero hemos preferido dejar las 49 para mañana que será el último día y no tenemos ninguna prisa porque el avión sale a las 6:45 de la mañana del día siguiente así que hemos decidido ir en bus a los barrios hippie y gay respectivamente. El barrio hippie es impresionante, básicamente es una calle con montones de tiendas a los 2 lados, las tiendas tienen decoración por fuera, ya sea pintura tipo graffiti o grandes letras, escaparates con cosas extrañas pero lo mejor es la gente que discurre por las aceras, básicamente la mezcla que comentaba antes, mezclas entre hippies y vagabundos, mucha gente joven, aquí se ve también mucha gente tocando instrumentos o bailando por la calle, bastantes tiendas relacionadas con la marihuana y muchas tiendas de ropa retro de segunda mano y demás. Eso sí aunque el barrio es hippie los precios no lo son, en general es caro, yo diría que la gente que lleva algunas de las tiendas tiene una línea hippie-snob-capitalista y aprovechan el tirón del barrio y de su gente para hacer caja pero como no teníamos intención de comprar mucho la visita a las tiendas es imprescindible. Si es cierto que hay un mayor clima de peligrosidad que en otras ciudades o zonas de USA (en el resto de lugares donde hemos estado ningún problema) pero cuando llevas un rato te das cuenta de que no, cada uno va a su bola y no hay peligro, las calles como siempre siguen con las casitas de 2 o 3 plantas tan características de SF.

De aquí hemos seguido caminando hasta el barrio gay que estará a unos 2 kilometros y de repente y sin comerlo ni beberlo nos hemos encontrado en una manifestación a favor del matrimonio gay y con una enorme pancarta en una mano y una bandera americana en la otra, ha sido un momento muy gracioso y ya que estábamos en el ajo nos hemos quedado un rato en la manifestación donde os podeis imaginar todo lo que había, tenían una especie de escenario donde cantaban y decían slogans de la manifestación, todo muy americano, mucha policía pero de buen rollo así que se estaba bien, la zona es muy chula y como curiosidad en el cine castro que se llama igual que la calle y la zona estaban haciendo un ciclo de Dennis Hopper y ponían Easy Rider, viejos recuerdos de nuestro motero de Nuevo Mexico.

Luego nos hemos montado en una especie de autobús de estos que van por cables, es una cosa extraña porque los hay por todas las calles, una gran red de cables y los autobuses enganchados ahí. Hemos tenido la suerte de montar en uno de los más bonitos, todo de madera y lleno de ventanas y el conductor nos ha dicho que era gratis porque se les había fastidiado la maquinita, perfecto. El resto de la tarde hemos aprovechado para ir de compras ya que teníamos alguna cosa pendiente y por fin he visitado la Apple store que como todas está situada estratégicamente, allí he hecho mis compras aunque me había despistado de las malditas tasas y cuando hice mis cálculos no las tuve en cuenta y es un 10 por ciento que te machada en compras caras, tenedlo en cuenta.

Tras una cena no basada en hamburguesas (necesitaba un respiro) nos hemos venido al hotel, mañana será un día duro y espero que nos de tiempo a todo, queremos hacer la ruta de las 49 millas y después ir a comer a Sausalito, si se nos hace tarde iremos a merendar pero como tenemos muchas horas hasta llevar el coche a las 2 de la madrugada al aeropuerto hay que hacer tiempo como sea. El siguiente post será desde España, a ver como llegamos, ya os contaré las últimas horas y podré hacer el balance final del viaje que seguro que será bueno. Gracias a todos por vuestra asistencia, nos vemos.

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Día 20 Yosemite-San Francisco

Freddd |

Estoy escribiendo con 1 o 2 días de retraso según si tengo o no conexión a Internet y dependiendo también de lo hecho polvo que llego al hotel así que no os fieis del día de publicación sino del día que indica en el título del post.

El día que despertamos en Yosemite era el último día en ruta y debíamos conducir hasta San Francisco, algo más de 350 kilometros. No teníamos prisa en llegar porque en San Francisco estaríamos 2 días completos así que esa mañana queríamos todavía disfrutar algo más del parque, por esa razón nos despertamos relativamente pronto y con un frio importante, nos abrigamos y nos fuimos a alquilar una bicicleta, en toda la zona está muy bien organizado el tema del alquiler, algo caro pero funciona bien, donde nosotros estábamos había bicicletas por 9 dolares la hora o 25 todo el día y barcas hinchables para bajar algunas partes de los ríos por 26 dolares. Nosotros cogimos una hora de bici para hacer alguna rutilla de las que existen por la zona, concretamente elegimos la de las cascadas, el paseo está genial y vas todo el tiempo entre los enormes arboles adentrándote en las profundidades del bosque, a la zona de la cascada no puedes acceder en bici, la dejas 300 metros antes y tienes que seguir a pie hasta el final. Esa hora estuvo muy bien aprovechada, os recomiendo este tipo de alquileres, y si teneis tiempo lo de las barcas hinchables también es una buena opción.

Así que tras entregar las bicis y recoger todo nos pusimos otra vez en ruta pero avanzando muy lentamente los primeros kilómetros antes de salir del parque y parando cada poco tiempo, en una de estas paradas nos dimos un baño en el rio, hacía frio pero yo todavía me atreví a meterme bastante, es fácil encontrar una zona aislada y estar tranquilamente a tu bola disfrutando de la soledad del rio y del paisaje, así que allí estuvimos un rato rodeado de patos dando un ultimo vistazo a todo aquello.

Nada más salir del parque y antes de tomar las autopistas hasta SF nos paramos a comer en un pueblo llamado Mariposa, tenía buena pinta y en el cartel ponía algo así como “las hamburguesas más grandes de toda la región”, yo estaba herido en mi orgullo porque no me atreví con el solomillón de Amarillo y más tarde se me apoderó la megahamburguesa de Page así que no podía dejar la oportunidad de saldar cuentas con la carnaza de este país y dentro del restaurante que ya anunciaba las más grandes yo me pedí la más grande. Y os puedo asegurar que lo era, lo complicado que tenía es que era sobre todo muy grande a lo alto, era como si pones 2 big mac una encima de otra, por mucho que abría la boca no cabía para darle un bocado así que tuve que ir atacándola de diferentes formas, montando estrategias más complejas de las que uso habitualmente, cuando ya le hube quitado gran parte de la carne a base de bocados el resto fue entrando más fácil aunque los últimos bocados fueron muy duros al final en el plato no quedó nada, y en la silla yo con mi maltrecho estómago recién castigado. Pero bueno, lo conseguí.

La marcha hasta SF fue algo monótona, todo kilómetros de aburridas autopistas, a los lados de la carretera casi desde el principio ciudades y más ciudades, apenas había espacios sin construir, cuando estábamos a 100 kilometros el tráfico era ya brutal, el navegador iba buscando las rutas que supuestamente tienen menos concentración de tráfico y nos sacaban de una autopista y nos metían en otra, y luego en otra, esto esta lleno de megaautopistas que se cruzan entre sí, y todas están llenas de coches a revosar.

Así que algo más tarde de lo esperado llegábamos a San Francisco, dejamos las cosas en el hotel, ducha y a la calle, eran casi las 7 de la tarde así que decidimos dar una vuelta a pie para conocer la zona y poder cenar un poco, lo primero que impacta cuando vas llegando a la ciudad es que hay una especie de nube que está permanentemente posada justo encima por lo que no ves todas las zonas hasta que estás cerca, cuando ya estas dentro de la nube la seigues viendo muy cerca aunque a un radio de 100 metros ves perfectamente, es muy curioso y hace que tenga un encanto especial, otra cosa que llama la atención es el frio, hace frio. Recordaba haber leído a Tiago que en esta ciudad lo hacía pero el recuerdo que yo tenía es que no venía mal echar un jersey a la maleta por si acaso, luego releyéndolo una vez aquí compruebo que efectivamente dijo que hacía frio de verdad, y así es. Hace bastante frio, hemos salido con pantalones largos y jersey y en muchos momentos se echaba de menos una cazadora, así que los que vengais por aquí no escatiméis en ropa que no os vendrá nada mal. Las primeras impresiones de la ciudad son muy buenas, la zona donde estamos que es más o menos el Downtown es muy bonita, grandes edificios (aunque no tanto como en Chicago) y muchos edificios semiindustriales tipo Loft con las escaleras esas por fuera, esa mezcla de edificios de cristal y otros más clásicos queda muy bien, y luego están las cuestas. Todos recordareis las películas sobre San Francisco y sus enormes cuestas, pero esto no se limita a una sóla zona de la ciudad, no, toda está llena de cuestas en todas las direcciones, puedes estar en una intersección donde ves las 4 calles y todas suben o bajan, es un espectáculo aunque tiene pinta de ser muy duro para las piernas si tienes que hacerlo a diario. Hemos dado una buena vuelta conociendo toda la zona y sobre todo el barrio chino donde las tiendas cerraban más tarde de lo habitual y son más completas que las tiendas chinas en España porque hay muchos artículos propios de los chinos así que en cierta forma es como estar en una pequeña ciudad china, el hotel Astoria está regentado también por chinos que son como siempre son los chinos, correctos pero sin pasarse en amabilidad, lo justo pero bien.

Mañana tenemos todo el día en San Francisco y es cuando empezaremos a ver cosas, nos espera Alcatraz

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Entradas Alcatraz

Freddd | 4 Mayo, 2010

Otra cosa más, ya tenemos las entradas para la vieja prisión, por si alguien tiene pensado acudir a ver la conocida carcel de San Francisco debería saber que las entradas salen 3 meses antes, por eso nosotros hemos cogido hoy las entradas para el día 4 de agosto.

Por otro lado existen 3 opciones de acceso, todas ellas se reservan desde la misma web.

-Early tour, este es el que hemos cogido, a primera hora de la mañana, supuestamente menos masificado, es una buena forma de empezar el día, el precio 26 $ por persona. Sale a las 9 y 10 y el regreso es libre.

-Day tour, el resto del día con idéntico precio, el horario es el resto del día hasta las 4 de la tarde y regreso hasta las 6 y 10

-Night tour, el de la noche que comienza a las 6 y 10 de la tarde, la diferencia es que las vistas de San Francisco por la noche deben ser bonitas, no hemos elegido esto porque creo que la prisión de día se tiene que ver mejor y para ver San Francisco de noche tenemos la opción de pasar al otro lado del Golden Gate. Además el precio son 33 $.

ADE015

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Contacto en San Francisco

Freddd | 4 Septiembre, 2009

Quién lo iba a decir, cuando estamos dando los primeros pasos para organizar todo con tiempo para el próximo año resulta que ya tenemos una cita en San Francisco.

La cosa es que una amiga y antigua compañera de trabajo tiene una hermana que vive desde hace años en esa ciudad y el otro día comentando nuestro viaje insistió repetidamente en que nos alojásemos en su casa durante los días que estemos allí. Cuando uno habla de este tipo de cosas sabe cuando la cosa va en serio y c140730268_02bf4d882buando se comenta por cumplir  y este era sin duda el primer caso. Por lo visto ya ha pasado más gente por allí (sin conocer diréctamente a la familia)  y los han recibido encantados, supongo que cuando vives lejos es agradable charlar con algún compatriota. Así que en principio este se ha convertido en el primer plan en firme del viaje, tal vez sólo pasemos una noche en su casa o simplemente quedemos con ellos para cenar o tomar algo pero es interesante el simple hecho de tener una cita que nos permita conocer una familia, una casa por dentro o en definitiva conversar un poco con unos españoles que llevan un tiempo viviendo en USA.

Ya iré dando más información pero según me ha comentado viven por el centro en la típica casa de estilo victoriano en la planta baja con un pequeño jardín. ¿preparamos una barbacoa? Gracias Anita.

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Día 23 y 24. San Francisco - Chicago - Madrid

Tiago | 7 Agosto, 2009

¡Qué pereza! Había que volver y nos esperaba un largo camino por recorrer. La noche del jueves al viernes, a las 6 de la madrugada, cogíamos el vuelo interno a Chicago para llegar a las 12 del mediodía del día 23. Esa tarde cogeríamos otro vuelo para llegar a Madrid a las 7 de la mañana del día 24. En los relojes iban a pasar 24 h. entre los dos vuelos y la espera en Chicago, pero con el cambio horario sólo eran 16.

Íbamos al aeropuerto con demasiado tiempo, llegando 7 horas antes de la salida. No queríamos correr riesgos ya que un problema con la salida del vuelo interno nos echaría al traste la vuelta a Madrid. El aeropuerto de San Francisco es muy grande, pero no está del todo preparado para pasar varias horas allí, especialmente en la terminal “domestic” que es de la que salen los vuelos internos. Después de un infructuoso intento de hacer check-in a esa hora, tuvimos que mendigar con las maletas por todo el aeropuerto. Como teníamos tiempo nos fuimos en el tren hasta la terminal internacional donde había más restaurantes y tiendas, aunque a esas horas estaba casi todo cerrado. Nos extrañó, además, no encontrar prácticamente nada de lectura en español, especialmente teniendo en cuenta la cantidad de hispanohablantes que hay en esta zona.

Aunque si algo destaca en la gente aquí es la cantidad de chinos que hay. Lo dominan todo. Cualquier restaurante, hotel, servicio o simplemente paseando por la calle, te encuentras a mil chinos. Casi nos extrañó no encontrarnos uno en el maletero cuando nos despedimos del coche (por cierto, dio mucha pena dejar a nuestro fiel compañero de viaje que se ha portado como un campeón en las condiciones más duras).

Nos fuimos acercando a nuestra terminal con la intención de esperar en alguna silla cómoda y echar una minisiesta tipo “metro”. Mientras yo hacía crucigramas en inglés y Susana intentaba dormir, apareció un chino equipado con plásticos y almohadas y, escondiéndose tras una mampara, se dispuso a dormir en toda regla en el suelo enmoquetado. Después de un despertar confuso tras una cabezada de 5 minutos, decidimos tirarnos al suelo ocultos por nuestras grandes maletas que nos protegía de cualquier amenaza exterior. Cual fue nuestra sorpresa cuando, al despertar finalmente, vinos que más gente nos había imitado y había una familia junto a nosotros haciendo lo propio.

La verdad es que dormir en el aeropuerto no mola nada, pero se paso el rato volando. Además, cuando llevas dos horas andando con el carrito de las maletas empiezas a tener una sensación de vagabundo importante, por eso se hace más natural el tumbarte a echar una siestita.

Cuando facturamos no había forma de enterarse de lo que decía la tía (china, nuevamente) y con bastante mala hostia nos decía que teníamos la posibilidad de las maletas pasaran de un avión a otro automáticamente. Nos fuimos con cierta preocupación por la maleta, pero es un efecto que se pasa rápido cuando tienes que quitarte hasta los calcetines para pasar por el control policial. Es exagerado el control de los aeropuertos y, desde mi punto de vista, absolutamente inútil.

El vuelo interno se pasó durmiendo y la llegada a Chicago ya tuvo otra alegría. Eran las doce de la mañana y salimos a echarnos un cigarrito y volver a recordar lo que habían cambiado las cosas desde que pisamos ese aeropuerto por última vez. El tiempo ya es muy cálido y, como nos movimos por la terminal de Iberia, ya se empiezan a ver españoles por doquier. La vuelta a la realidad comienza ya en el aeropuerto de Chicago.

Después de 8 horitas entre películas y comidas de avión, aterrizamos en Madrid donde, mientras esperábamos las maletas, tuvimos tiempo de cambiar impresiones sobre nuestros respectivos viajes con otras personas que venían también de Chicago.

Comenzaba ya el día 24 del viaje y tocaba la vuelta a casa en el último coche de alquiler, a 300 kms de Madrid. Durante el viaje, muy cansados, empezamos a hacer por primera vez la recapitulación del viaje. Algo de esta envergadura tardará tiempo en digerirse, pero no cabe duda de que hemos vivido una experiencia totalmente inolvidable.

Nos venimos enamorados de un país totalmente desconocido en España.

Ahora toca ir recordando y digiriendo. Seguiré escribiendo con más profundidad de todo lo que vimos y daré detalles sobre todos los moteles, restaurantes y visitas que recomendamos y las que no. Colgaremos fotos y relataremos buenos momentos.

El “antes” y el “durante” se han acabado, pero afortunadamente quedan los recuerdos. No lo dudes Estados Unidos: Volveremos a vernos.

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Día 22. San Francisco II

Tiago |

Ya desde España¡ Qué pereza. Hace unos días desde qué vinimos y la aclimatación a la vida ordianria ha sido realmente dura¡¡. En fin, terminaré el relato de los últimos del viaje, aunque realmente sólo fue uno más, ya que lo demás fue desplazamiento.

El último día en San Francisco lo reservamos para ir a Sausalito cruzando el Golden Gate y darnos el último homenaje con la comida. Este día no teníamos noche en ningún hotel, ya que el avión salía por la noche de madrugada y no merecía la pena, pero podíamos estar todo el día en la ciudad. Era un día completo de ocio. Como decía queríamos darnos un homenaje de comida en una marisquería al otro lado de la bahía. Es difícil de explicar sin verlo en un fotografía aérea, pero en San Francisco hay una gran bahía y se comunica con el otro lado a través de tres puentes. El más conocido es el Golden Gate y es el más cercano a la apertura al Pacífico. La verdad que pasar por el puente es un experiencia muy agradable. El puente es rojo intenso y está perfectamente cuidado, como casi todo en este país. Como comenté en el anterior post, es difícil encontrar esta ciudad sin niebla, así que cuando estás cruzando el puente no ves el fina ni ves el paisaje. Como comentábamos, la sensación es muy parecida a subir al cielo (si se hiciera en coche, claro). Si existe el cielo y se accede por autopista estoy seguro de que la entrada será muy similar a cruzar el Golden Gate con niebla.

Tras él nos esperaba Sausalito, que para entendernos viene a ser la versión americana de los pueblos costeros de pescadores. Como está más lejos, primero fuimos al pequeñito pueblo de Tiburón que tiene unas cuantas tienditas y algunos chiringuitos para comer algo de pescado. Si vas justo de tiempo no merece la pena acercarse a Tiburón, pero como nosotros habíamos destinado toda la mañana y mediodía, nos acercamos a echar unos calamares hasta una de las terrazas (concretamente la que recomendó Fernandoontheroad). Las terrazas tienen las típicas lámparas de calor, ya que repito que en San Francisco hace mucho frío. Tienes que estar prevenido de esto. Una de las curiosidades es que el plato de calamares (realmente era una especie de cucurucho) lo trajeron tapado con un plato y nos dijeron que lo mantuviéramos así mientras no comíamos ya que las gaviotas se lanzan a por los calamares.

En Sausalito nos costó encontrar el centro turístico y a punto estuvimos de irnos desencantados de allí. La zona del puerto y del barco es bastante larga y no sabes muy bien donde parar el coche, así que nos guiamos por el GPS. Hasta este momento, el navegador siempre nos había dejado en el centro de la ciudad que suele ser el Town Hall (el ayuntamiento) y casi siempre acierta. En Sausalito no, y tuvimos que preguntar hasta que llegamos a donde realmente está el ajo. Por si te ocurre, la zona de restaurantes y donde hay gente es en el inicio, es decir, la parte más cercana a San Francisco. Si vas en coche podrías encontrarte con el mismo problema que nosotros.

Allí hay muchos restaurantes para comer y zonas para pasear. Las vistas de San Francisco son magníficas y casi todos los chiringuitos aprovechan para tener terrazas a un metro del mar. Se agradece ver cartas de pescados más sofisticadas. Por supuesto nada puede igualar a los platos tan extraordinarios de nuestras costas españolas, pero por primera vez en USA ves platos de pescado de verdad. Hay almejas crudas, ostras, cangrejos, etc. Cuando pides un crab (cangrejo) sólo había de un tipo y no es común por aquí. Es una especie de mezcla entre centollo y buey y está exquisito. Lo cocinaron de una forma un poco extraña por estos lares, ya que era caliente con un ligero, muy ligero, sabor a ajo. Hay una norma que se cumple por aquí y es que, por lo visto, el paladar norteamericano no admite el sabor a pescado, y todos los preparados del mismo se preparan de manera que engañe el sabor. Así por ejemplo el otro día cenamos una sopa de pescado que sabía a orégano. En este caso el cangrejo estaba delicioso y abundante, y nos pusieron una especie de babero de papel con un dibujo de marisco y el camarero no accedió a que nos lo pusiéramos nosotros mismos. Lástima que el viento se lo llevaba y me incomodó un poco el disfrute, pero fue un acierto de plato. De segundo pedimos un pescado blanco, entre lenguado y rodaballo, pero con un sabor más intenso. También un gran acierto que nos había recomendado el camarero. Por último una especie de mezcla de diferentes mariscos, vieiras, gambas y demás con una salsa extraña. Todo de primera calidad regado con el único blanco californiano que probamos el todo el viaje. Ya hablaré en algún post de eso, pero el vino es extraordinario, incluso los más baratos (aunque todos son muy caros).

Con la tripa contenta nos fuimos a dar los últimos paseos por distintas partes de San Francisco. Estuvimos buscando algunas tiendas para hacer compras y pasear de nuevo por el downtown. Conseguimos llegar a la calle Lombard que es una de las más empinadas del mundo y, para salvar la pendiente, serpentea de forma más retorcida que el puerto más extremo del mundo. Volvimos a comprobar los excesos de las cuestas, teniendo incluso problemas para subir algunas de ellas con el coche. Para colmo todas las cuestas culminan en stops o semáforos y todas las filas de coches se apilan en pendientes que sólo se pueden igualar a las de las salidas de los garajes.

Por último fuimos a echar una copia a uno de los bares del centro. No sé si lo comenté, pero en el centro financiero de San Francisco hay unos bares muy peculiares. Entre los edificios, donde generalmente se encuentran calles estrechas, partes traseras de los edificios y escaleras de emergencia “made in America”, han montado terrazas de moda y el ambiente es muy acogedor. Último brindis por el viaje y había que poner rumbo al aeropuerto.

Esa tarde ya se respiraba en el ambiente. Nos íbamos. Esta gran aventura llegaba a su fin sin darnos cuenta y la mezcla de tristeza y satisfacción se fueron haciendo más poderosas conforme avanzaba el tiempo. No cabía ninguna duda, habíamos planificado el viaje de nuestra vida y teníamos la certeza de que así había sido.

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Día 21. San Francisco

Tiago | 30 Julio, 2009

Ya estamos aquí, después de haber recorrido lo más importante de San Francisco. Después de darle varias vueltas, hemos decidido hacer la conocida como “49 miles scenic drive”, que es un recorrido para hacer en coche que recorre las zonas más importantes de la ciudad. Realmente no se deja nada. Está muy bien planteada y señalizada con unas placas con una paloma, además de disponer del correspondiente mapa para las zonas en las que había dudas.

San Francisco es una ciudad fantástica en todos los aspectos. Tal y como ya habíamos leído anteriormente, esta ciudad es la más europea de todas las que hemos estado. El espíritu de la ciudad es muy distinto al resto (al menos el que hemos visitado) de Estados Unidos. Esta ciudad tiene vida y una variedad tremenda de cosas. Es una ciudad generadora de cultura entendida en todos los aspectos.

Puede que San Francisco no tenga algo mega espectacular que destaque, exceptuando quizás el magnífico Golden Gate, pero está llena de puntos de interés realmente atractivos. No te quedarás maravillado al primer vistazo, pero después de haber pateado y conocido lo más importante, no cabe ninguna duda de que estamos ante una de las ciudades más completas que uno puede visitar. Entre ayer y hoy hemos hecho casi de todo…

Visitamos Chinatown que teníamos aquí cerca del hotel, he hecho estamos junto a la puerta. El Chinatown de SF es la comunidad china más numerosa del mundo fuera de su propio país. Recorrimos las cuestas en el tranvía que es una experiencia genial, quizás lo mejor de la ciudad. Los trenes se inclinan tanto que parece que vas a salir disparado. El barrio de pescadores, Fisherman’s Wharf, está lleno de restaurantes, barcos y tiendas, y en general la comida es de mucha más calidad que en el resto de sitios. Por primera vez aparece el pescado en los menús. No en la variedad española, ni mucho menos, pero se agradece cierta variedad en las cartas. Junto al puerto también esta Pier 39, que es una especie de centro comercial en uno de los muelles. Además de tener cierto encanto, es famoso por las focas tomando el sol en una especie de plataformas de madera. Hay muchas más focas de las que uno espera y desde arriba parece como si fuera una lata de sardinas. No se ve ni un solo hueco.

En cuanto a barrios especiales habría que destacar especialmente dos muy “castizos”, el Haight Ashbury, que es el barrio de los hippies y Castro, el barrio gay. El primero me ha sorprendido gratamente. Tiene una calle llena de tiendas multicolores y gente extraña. No parecía seguro andar por la calle, ya que había mucho vagabundo y en general gente rara, pero la autenticidad que se respira en esa calle es difícil de igualar. Pese a haber mucho comercio no es una calle “comercial”. Hay mucha tienda de ropa de segunda mano, tiendas de artilugios para fumar y cosas hippies por todas partes. En la ciudad hay bastante vagabundo y buscavidas por la calle y es algo que me ha llamado la atención. En USA casi no había visto ninguno.

El segundo barrio, Castro, es uno de los iconos gays más importantes del mundo y todas las casas y comercios de la zona tienen algún motivo que lo atestigua. No sólo hay sexshops, espectaculos eróticos y bares de “ambiente”, sino que las casas tienen la bandera multicolor y en general se ve mucho gay por la calle. Son unas cuantas calles con mucha vida y merece la pena una visita.

En la 49 miles, además de visitar practicamente todas las zonas, nos ha llevado a la playa donde nos hemos mojado los pies mientras un tío nos hacía una foto. Ha sido una putada porque era el único calzado que teníamos, pero de alguna manera nos apetecía tocar el Pacífico por primera vez en nuestra vida. Las playas están a los pies del Golden Gate (el puente) y la imagen es preciosa. Que nadie se lleve  a engaño. Aquí la playa no significa bikini y castillos de arena. En San Francisco hace un frío impresionante. No ha sido una cuestión de estos días, sino que nunca pasa de 27 o 28 grados. Toda la ropa que has traído durante el viaje no vale para nada. Hazte a la idea que tienes que vestir como en noviembre en España. Además, la ciudad tiene una bruma permanente que se va desplazando intermitentemente por distintas zonas. Es difícil ver el puente completo, porque siempre hay niebla en uno u otro sitio.

También destacaría, además el parque Golden Gate (nada que ver con el puente, es sólo el nombre) que es verde, grande y variado y la vista desde Twin Peaks. Esto último es una montaña con dos picos desde la que se ve la totalidad de San Francisco. El skyline es muy bonito y permite hacer aún más evidente algo que ya has notado durante el resto de la visita: todas las casas son similares. Esto no lo digo como algo negativo, sino todo lo contrario. Por alguna razón yo tenía la idea de que esas casas victorianas de colores que son tan famosas sólo estaban en dos o tres calles de la ciudad. Nada más lejos de la realidad. Toda la construcción, a excepción del Downtown (el centro) y Chinatown, es de ese tipo de casitas adosadas de estilo más o menos inglés y colores pasteles.

Hemos tenido tiempo a ver muchas más cosas, pero creo que ya vale por hoy. Hemos tenido la mala suerte de no tener entradas para Alcatraz, algo que me apetecía mucho, pero la ruta de 49 exige todo el día, así que casi nos ha venido bien. Mañana toca cruzar el Golden Gate para ir a Sausalito a darnos el último homenaje con la mejor mariscada que encontremos. Por la noche, muy de madrugada, tendremos que coger el avión hacia Chicago y luego a Madrid.

No pienso recapitular todavía. Nuestro viaje aún no ha terminado. Ya vendrán los momentos de volver la vista atrás y echar de menos todo esto.

Eso sí, me despido desde Estados Unidos. El próximo post será desde España y dentro de dos o tres días. Gracias a todos los que nos habéis seguido en esta gran aventura.

Como digo, ya haremos balance. De momento estamos en San Francisco. No te la pierdas¡¡

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Día 20. Yosemite - San Francisco

Tiago | 29 Julio, 2009

!Ya estamos en San Francisco, nuestra meta¡ Hemos llegado por la tarde después de un viaje un tanto pesado. La carretera desde Yosemite no es especialmente buena y, por fin, tras cruzar el Bay Bridge (un puente bastante largo que cruza la bahía), se ha mostrado ante nosotros la ciudad al completo.

Estamos situados en el centro, entre el Downtown y Chinatown, así que la situación es inmejorable. De momento las sensaciones son muy buenas, aunque aún nos queda mucho por ver.

Hoy, por primera vez, dejaré todo el relato de San Francisco para mañana una vez que hayamos visto mucho más, aunque ya hemos hecho unas cuantas por aquí. Ya daré más detalles, pero el tranvía subiendo por las cuestas, o Cable Car como lo llaman aquí, es espectacular.

Por cierto, hemos visto a Butragueño paseando con su una tía por Fisherman’s Wharf¡¡ La de cosas que pasan en un viaje…

Saludos desde San Francisco¡

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Más Alcatraz

Tiago | 26 Mayo, 2009

prison-alcatraz¿Realmente tiene interés visitar una prisión? La respuesta es sí. Bueno, todo depende de lo que te guste, pero es evidente que las cárceles encierran un morbo difícil de alcanzar con otras cosas, similar al que sientes al visitar un museo de máquinas de torturas medievales. La prisión de Alcatraz está situada en una pequeña isla en la Bahía de San Fransciso y por eso es conocida también como La roca. El cine ha sacado bastante partido de este insólito lugar, considerada una de las cárceles de máxima seguridad del mundo.

El acceso es obviamente en barquito y durante la ruta te dejan unos cascos en los que puedes ir escuchando la historia de la cárcel, testimonios de los presos, curiosidades, etc. Además de visitar las instalaciones puedes entrar en celdas, en las que hubo presos famosos como el bueno de Al Capone, que curiosamente hizo el mismo viaje que nosotros. Salió de dominar Chicago a pasar una temporada en la sombra en San Francisco.

celdas-en-alcatrazParece ser que la entrada a Alcatraz no vale nada, pero hay que contratar unos Ferrys que, como todo, cuestan dinero (y bastante). En los meses de julio y agosto está muy concurrido, así que lo puedez coger desde internet. Pese a que la isla de Alcatraz y la propia cárcel se consideran un parque nacional, el pase para ver los parques nacionales no es válido, ya que no hay entrada como tal y no hay descuento para el ferry.

Por cierto, según la web de los parques nacionales, el audio de los auriculares está en un montón de idiomas menos en español. Advierten que si no quieres cascos puedes solicitar que te devuelvan algo de dinero.

Web del ferry donde se pueden comprar por internet las entradas (recomendable)

Por cierto, acabo de averiguar que ya habló Freddd de Alcatraz hace algunos meses. Llevo ya tanto cacao en la cabeza que ya no sé ni dónde hemos ido apuntando cada cosa. Un fallo técnico lo tiene cualquiera…

26 € por barba
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