Día 14 Page-Williams
Freddd | 29 Julio, 2010
Hoy era el día del Gran cañon, nos quedaba de camino entre Page y Williams y como en el camino no hay nada digno de mención es una buena forma de darle la importancia que merece.
A primera hora hemos vuelto ido a la lavandería porque la otra vez nos lavaron algunas cosas en la casita donde andábamos pero fue poca cosa y ya necesitábamos la visita. En Page hemos visto 2 y estaban una en frente de la otra, por un lado la pija y por otro la que estaba un poco más destartalada, hemos elegido esta segunda que parecía más barata y más autentica. Casi todas las personas que estaban lavando eran indios, como nos resultaba complicado entender el funcionamiento y no había nadie en el mostrador una india nos ha explicado los pasos.
1-Compramos una pastilla de jabón en unas maquinas que hay y la metemos en la parte superior de una de las lavadoras (las hay de todos los tamaños)
2-Elegimos en el cuadro de mando lo de los colores (como en casa) poniendo la opción de colores vivos o variados o algo así para que no nos joda el invento.
3-Metemos las monedas, en nuestro caso 2,25 dolares por la colada. Ojo, dura 35 minutos, hay que hacerlo un día con tiempo.
4-Sacamos la ropa mojada y tenemos que meterla en otras maquinas que son secadoras y que cuestan 25 centavos, hay que darle al menos 2 veces (2 monedas) de 10 minutos cada una.
5-Se saca la ropa, la doblas a tu gusto y te la llevas.
Como podeis ver toda esta parafernalia lleva casi una hora así que es el tiempo que te toca deambular por allí o por los alrededores. Si os sirve de algo este pequeño manual pues perfecto.
Así que después de la colada hemos salido hacia el aeropuerto del gran cañón que esta a algo más de 200 kilómetros
de Page, durante el camino se ven muchos puestos de indios a los lados que venden artesanía hecha a mano, los precios son algo más bajos que en el Monument Valley pero van más enfocados a mujeres ya que son todo sortijas, pendientes y cosas así.
Unos 50 kilómetros antes de llegar al aeropuerto está la entrada propia al parque del gran cañón por la que te soplan 25 dolares por coche, si llevas moto, caravana u otra cosa los precios varían. Realmente este precio lo hemos pagado casi obligados porque no hay otra forma de llegar allí pero realmente si vas a hacer el vuelo no es necesario ver el parque, aún así tiene unos cuantos miradores con unas vistas muy bonitas y con mucho “fondo” pero que no dan una idea real del tamaño del cañón así que hemos entrado a los que estaban más a mano.
El aeropuerto es pequeño y en nuestro caso estaba lleno de japoneses, hemos tenido que esperar una hora porque habíamos llegado con bastante tiempo de antelación así que hemos dado un paseo por allí para ver la tienda y firmar en el libro de visitantes, por cierto, viendo un poco las páginas anteriores había bastantes firmas de españoles la mayoría poniendo algo de nuestra reciente victoria en el mundial. OEEEEE¡¡¡¡¡
Justo antes de subir al avión ha estado lloviendo durante un buen rato lo que ha aumentado el acojono que nos producía subir a esos pequeños aviones, supongo que no ha habido apenas incidentes en todos los años que llevan volando pero entre el miedo que me producen los aviones y que estos son bastantes más pequeños… el despegue ha sido el momento de mayor tensión porque el ruido del motor se escucha mucho más fuerte que en un avión convencional y cualquier sonido te da la sensación de que se ha roto algo, hasta que no hemos subido bastante y llevábamos un rato en el cielo no hemos podido descansar y disfrutar de verdad.
De las vistas que se ven poco se puede decir, hay que verlo con tus propios ojos pero son tan espectaculares como se esperan, al llegar los primeros nos han puesto en los 2 asientos de atrás y creo que son los mejores porque no te molesta el ala y se ve todo perfecto desde la ventanilla, además tienes muchísimo espacio para los pies, os lo recomiendo sin duda. El gran cañón es impresionante, algo realmente bestial, pienso que es necesario volar para verlo en condiciones pero posiblemente sea importante volar más alto, casi como en un avión convencional para tener una idea real de la magnitud de la enorme falla, de cualquier forma los minutos del vuelo (unos 40) son algo que no olvidaremos nunca.
Ya en tierra hemos puesto rumbo a Williams, de nuevo a la 66, ya había ganas después de una semana de descanso y lo hemos hecho en este pueblo que es como una síntesis perfecta de toda la ruta, se nota que aquí hay más concepto de markteting que en cualquier otro sitio y que lo han sabido explotar, no es tan autentico como otros pueblos viejos y polvorientos pero sigue teniendo gran sabor americano. El pueblo está realmente estructurado en 2 calles principales que es donde esta todo el lío, sobre todo una de ellas donde están todas las tiendas, restaurantes, moteles y demás, las tiendas son geniales, tienen muchísimas cosas interesantes, es el lugar perfecto para comprar detalles para amigos, son como enormes museos de la ruta con cualquier cosa que podais imaginar, la calle es también así, es como una especie de Disney world de la ruta, ves muchos neones, coches de caballos, vaqueros… y aunque todo tiene parte de decorado no deja de ser bonito y una buena guinda para lo visto hasta ahora de la ruta.
Hoy seguiremos por el pueblo casi todo el día pero primero iremos en busca de los cactus americanos, mañana os comento a que distancia están pero según mis cálculos hay que ir hacia el sur, en dirección Phoenix unos 130 o 140 kilómetros, espero encontrarlos. Nos volvemos a ver en Williams.
Os escribo desde un tipi indio que es donde nos hemos alojado en Mexican Hat en el motel que lleva el mismo nombre. No había elegido este tipo de habitación pero es la que nos ha tocado, es la única que hay de este tipo, digamos que queda el motel parecido a todos los anteriores por un lado y al otro lado de una explanada estaba este tipi solitario, pues aquí estamos. No se si es por suerte o desgracia pero hace aún más autentica la noche, tenemos que prescindir del baño en la habitación ya que el nuestro esta fuera a unos 10 metros pero a cambio estamos en una tienda de campaña india acondicionada por supuesto, por dentro es como si fuese una cabañita de madera de un tamaño razonable pero con la forma de tipi con una cama, una chimenea, un sofá, aire acondicionado y una mesita con cafetera, despertador y demás, el suelo es como de cemento pero está cubierto de alfombras. Miento si digo que al principio no me ha dado un poco de acojone pero al cabo de un tiempo hemos pensado que era una bonita y diferente forma de dormir aquí. Así que desde el tipi escribo hoy.
El último trayecto ha sido rápido porque no había mucho que ver en la carretera, hemos llegado a la hora de comer y hemos preferido hacer tiempo en la habitación (tipi) para acercarnos a
donde han puesto acertadamente un gran mirador desde donde se ven unas geniales vistas de todo el entorno, eso sí, la tienda india aunque tiene cosas muy chulas tiene precios prohibitivos, preparad la cartera si quereis un recuerdo.
Llegamos al ecuador del viaje con la sensación de llevar meses cruzando los Estados Unidos, no porque se haga largo el viaje sino porque ves tantas cosas y conoces a tanta gente que parece que llevaras aquí media vida.&
esclarecedora.
que dejan en medio enormes acantilados donde no se alcanza a ver el suelo, es totalmente recomendable.
sirena y las luces puestas, ohhhhhhhh, he parado 



