Viaje ruta 66

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Día 8 Santa Fé-Trinidad

Freddd | 23 Julio, 2010

img_3757-1280x768Tras un buen desayuno en el motel hemos puesto rumbo tempranero hacia las montañas con intención de para en unos cuantos pueblos antes de llegar a Trinidad, la primera parada ha sido un pueblo llamado la española en el que había muy poco que ver aparte de la curiosidad del nombre. Así que como nos apetecía parar hemos estado de compras en el Wall Mart y de paso hemos cotilleado las salsas y bollos que tienen en USA y que son todo un espectáculo.

La siguiente parada ha sido en mitad de las montañas en el Rio grande, lugar en el que se practica mucho raffting  y que tiene algunas zonas preciosas. De allí hemos seguido directos hasta Taos un pueblo bastante grande que tiene como mayor aliciente el viejo pueblo de adobe habitado durante muchos años por indios y que actualmente se expone como reclamo turístico, el pueblo es muy bonito y se conserva tal y como estuvo durante cientos de años, además los que andan por allí son los propios indios. Lo malo es que parece que se quieren tomar la revancha por lo que pasaron y ahora quieren joder al resto del mundo, la entrada al pueblito cuesta 10 dolares por persona y lo más jodido es que cuesta 6 más por cada camara de fotos que lleves, quieren hacer caja con todo, además no puedes fotografiar a los indios, sólo al pueblo en si y en las casitas tienen montados puestos para vender artesanía… otra vez a hacer caja, con lo chulo que sería poder entrar a las casas y verlas tal y como las tenían antes, además los tios no son especialmente simpáticos, pero bueno, estabamos en Taos y había que verlo porque merece la pena.

Pero antes de todo esto nos ha ocurrido una cosa muy curiosa, estabamos tomando un café junto al monasterio de San Francisco de Asís cuando nos ha abordado un motero con estética Angeles del infierno para preguntarnos que tal todoimg_3783-1280x768 y al poco tiempo ha descubierto que eramos de España con la consiguiente pregunta ¿entonces entienden del español un poquito…? ooootra vez, pues más bien si, en España el español se suele entender pero bueno, no era plan de discutir con un tipo así, pero el caso es que hemos hecho una pequeña amistad y el tío ha dejado su comida a medias para guiarnos con su Harley a que vieramos la tumba de Dennis Hopper que para quién no lo sepa es un mítico actor que murió hace poco tiempo y que vivía en esta ciudad y es aclamado por los moteros por su estilo de vida y por la gran película Easy Rider. Pues sí, nos ha llevado a la mismísima tumba de Dennis Hopper en un lugar un tanto peculiar, tengo que agradecerle que nos  haya llevado porque nunca hubiéramos encontrado ese lugar, se accedía a través de un camino. Antes de que el motero se marchase para seguir con su comida y por lo bien que nos ha tratado le he regalado una bufanda de la selección (la que regalaban en BK de manolo el del bombo) que llevabamos en el coche como homenaje a la roja y el tío no se lo podía creer, me ha dado un abrazo como si fuera un hermano al que no ve hace años mientras decía “gracias hermano”, a partir de ahora allí donde vaya tendré la protección de este gran hombre y de todos sus secuaces, un autentico crack de verdad. Tras su marcha nos hemos quedado ya a solas con Hopper rindiendo el último tributo yhemos continuado el camino. Ah, se me olvidaba, gracias al motero hemos podido descubrir un punto que ibamos a pasar de ver por desconocimiento, un paso elevado sobre el rio grande que es impresionante, está a más de 800 pies yimg_3734-1280x7681 se llama Rio Grande Gorge, si pasais por Taos no os lo perdais.

La ruta ha seguido entre montañas por el parque estatal Eagle Nest que tiene zonas realmente espectaculares y hemos llegado a un pueblo precioso muy al estilo de la película “Fargo” o “twin peaks” rodeado de montañas y con un enorme lago, es un pueblo con muchas tiendas para pesca, tiene pinta de ser una zona de vacaciones o segunda residencia de los americanos. Allí hemos estado en un bar con un grupo que intentaba hablar español y que nos han gritado unos “viva españa” mientras brindaban con cerveza.

El resto del camino no ha tenido nada reseñable, hemos llegado a Trinidad con mucho hambre y hemos cenado en el mismo Motel donde nos alojamos, cosa que ya estaba planificada porque tienen unas carnes buenísimas y está muy bien decorado. Aún así no he sido capaz de hacerme entender al pedir una

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doble burger ya que me han traído un gran solomillo de carne con una patata asada, pero bueno, se lo perdono pero s

i me llegan a traer unas lechugas con frijoles se las comen ellos. El pueblo de Trinidad es muy bonito y nada comparado a todo lo anterior, tiene una calle central pero con más alturas de las habituales, la sensación es de ser un pueblo mucho más grande aunque luego alrededor apenas hay nada, también se ve algo de decadencia en la cantidad de edificios abandonados y a partir de las 7 de la tarde apenas se ve a nadie por la calle, mañana investigaremos un poco más los alrededores. Buenos, seguiremos un par de días más en Colorado así que nos vemos en South Fork.

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Colorado, Durante el viaje, New Mexico

Día 7 Amarillo-Santa Fé

Freddd | 22 Julio, 2010

img_3415-1280x768Ya estamos en Nuevo Mexico y hemos dejado de momento la 66, y lo haremos durante unos días, tal vez el blog debería llamarse viaje ruta 66 y alrededores porque vamos a conocer otras zonas que nada tienen que ver con esta carretera. Amanecía el día en Amarillo donde nos hemos pegado un buen desayuno también en el Texan (donde si no) para despues hacer tan sólo 10 millas para visitar Cadillac Ranch, este es un clásico y probablemente el símbolo más famoso de la 66 creado hace algo más de 30 años por un excentrico millonario, habíamos comprado un rotulador gordo para la ocasión aunque lo suyo es llevarse un spray, así nos lo ha hecho saber allí mientras rotulabamos un coche un visitante americano que tras acabar con su pintada nos ha dejado el suyo, que maja es la gente por aquí, dan  hasta asco de lo majos que son los tios. Hemos seguido el viaje, este día no tenía grandes esperanzas porque la ruta va paralela o directamente es absorvida por la autopista pero he de decir que ha sido muy interesante, hemos tenido la parada de rigor en el punto medio de la 66, un pueblo llamado Adrian que además aprovecho para recordar a un viejo amigo que también era un amante de la cultura yanki. En este pueblo hay un café muy chulo para tomarse unimg_3405-1280x768 buen trozo de tarta casera y una pequeña tienda de regalos además unos 300 metros antes de llegar una gasolinera de Phillips 66 (un clásico durante toda la ruta) abandonada que da para unas cuantas fotos. Al rato hemos llegado al último pueblo de Texas, Glenrio, un lugar abandonado con una decadencia impresionante y que daba hasta mal rollo, de hecho al intentar seguir al finalizar el pueblo la carretera se convertía en 2 caminos de piedras y hemos tenido que dar la vuelta, 100 metros después empezaba Nuevo Mexico. Realmente hoy he comprobado un cambio enorme en el viaje, tanto en lo que se ve como en lo que se siente, este estado respira un aire menos americano que los anteriores, o tal vez sea igual de americano pero de otra forma, la gente tiene rasgos algo más indios, con diferente acento y ya se empieza a ver (por primera vez para nosotros) gente que habla algo parecido al castellano, se dejan de ver continuamente carteles anunciando cadenas de hamburguesas en la carretera (aunque todavía hay algunos) y los pueblos están mucho más separados entre sí, la sensación es de mucha mayor pobreza y las bonitas casas con jardín han dejado paso a viejas casas con polvo y los enormes y lujosos coches a otros más antiguos y en general algo más pequeños. También apuntaría a que hay menos banderas americanas, si las hay en los lugares oficiales pero menos en las casas particulares y locales comerciales. Realmente algo ha cambiado porque img_3439-1280x768la decadencia de la 66 ahora cobra más sentido. Hemos parado en Tucumcari, un lugar con una tienda muy chula que simula una tienda de campaña india, este sitio es muy recomendable porque en la misma calle que cruza la 66 hay varios moteles abandonados pero que se conservan integramente con los carteles de neón, otros que parece que irán por el mismo camino y otros simplemente deprimentes. Más tarde hemos comido en Santa Rosa donde había un interesante museo de la ruta pero centrado en coches clásicos con más de 50 modelos que el dueño repara y vende, los precios de los coches eran de risa, 12.000 dolares por una autentica joya y los más caros que he visto eran hasta 30 o 40 mil dolares por unos mustang del 58 impresionantes. En la comida hemos estado hablando con el dueño del local que era un restaurante de comida mexicana que hablaba español aunque curiosamente antes de saber que el lo hablaba le hemos comentado en ingles que eramos de Spain y tras seguir un rato hablandonos en ingles nos pregunta ¿ah, spain, hablais mexicano? pero como un hombre que sabe hablar castellano no sabe con total seguridad que en España se habla el mismo idioma y además lo llama mexicano??? jeje.

Y por fin hemos llegado a Santa Fe, una ciudad muy grande que está bastante enfocada al turismo, el centro de laimg_3509-1280x768 ciudad es muy bonito con muchas construcciones de Adobe (esta construcción se empieza a ver desde 50 kilómetros antes) y muchísima vida, hay multitud de tiendas de artesanía y ropa pero en general es muy cara, también hay muchos restaurantes y sobre todo mucha vida en la calle, hay una plaza en la que había un concierto, gente bailando, bastantes hippies tirados por el cesped y hasta unos cuantos vagabundos en grupos en los parques. Esta ciudad no recuerda para nada a todo lo anterior, esta más cerca de lo que puede ser una ciudad española (exceptuando los horarios claro) que cualquiera que haya visto antes aquí, me ha chocado ver mucha gente bebiendo por la calle, había bastantes indigentes también y se empezaban a ver más “macarras” gente con las ventanillas del coche bajadas y la música alta, coches que pitaban a otros e incluso intervenciones policiales, hemos tenido hasta el primer episodio de gente “no amable” de todo el viaje, no se si será la extraña mezcla que hay aquí, indios, mexicanos, hispanos y resto de americanos pero ya os digo que esto es otro mundo, eso si, es totalmente recomendable e incluso pienso que es un sitio para pasar un par de noches. Hemos tenido la suerte de encontrarnos con una pareja que hablaban español y img_3624-1280x768que tenían una tienda de ropa y artesanía española y nos han estado comentando muchas cosas de aquí y también nos han recomendado un lugar para cenar donde hemos comido lo más tipico de Nuevo Mexico que como podéis imaginar son enchiladas, tacos y cosas de este tipo, eso sí, después de mi jalapeño de ayer este picante ya no su ponía nada para mi estomago, era como un yogur desnatado, jeje.

Bueno, nos vamos a dormir que mañana toca madrugar otra vez, nos vemos en Trinidad.

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Durante el viaje, New Mexico, Texas

Día 7. Albuquerque - Durango

Tiago | 17 Julio, 2009

mesa-verdeEstado nuevo, vida nueva. El giro al norte desde Albuquerque ha significado un cambio bastante radical. Hasta ahora hemos estado disfrutando de la ruta 66, con su paisaje y su particular ambiente, y el rumbo norte en Colorado nos ha traído aires nuevos. Vuelvo a recordar que hoy hemos abandonado la ruta madre para ver Utah, Colorado y Arizona durante una semana, en los que principalmente vamos a ver los grandes parques nacionales.

El día ha amanecido desayunando en el motel, como viene siendo ya habitual, con la especial novedad de tener a una familia de “amish” (disculpad si no se escribe así) junto a nuestra mesa. Tendréis que perdonar mi incultura sobre ellos, pero para quien no quiera buscar en google comentaré que los Amish son esa especie de religión que estéticamente parecen más o menos rabinos y que viven sin electricidad, cocinando, cultivando y criando sus propios alimentos. Iban con niño y todo (sin sillita, lo llevaban “encima”). Uno de ellos, vestido con camisa gris de manga larga, mono de tela azul cruzado en la espalda, barba larga y pelo… pelo así como te imaginas, se estaba preparando un “waffle” en una máquina que no sabía usar. Nosotros ya somos expertos en esa especie de tostadora, porque parece que es bastante habitual por estos moteles. Un waffle viene a ser como una especie de gofre y lo presentan en forma de vasitos de líquido que tú mismo tienes que meter en una maquina en la que no te gustaría que quedara atrapada tu mano. El aspecto final es como un gofre, pero mucho más grande y más soso, al que le echas caramelo, mermelada, mantequilla, etc…

Desde el principio se ha notado el cambio. Para empezar el paisaje se ha tornado mucho más desértico en el norte de New Mexico, apareciendo ya ciertas construcciones que empiezan a atisbar lo que, en dos o tres días, será el Monument Valley (salvando las diferencias, evidentemente). Si tuviera el norte del estado con una película diría que es algo similar a la caravana en medio del desierto de la segunda parte de Kill Bill. El número de pueblos ha descendido considerablemente y supongo que las temperaturas tienen algo que ver. No parece que haya muchos ríos ni lluvias y todo parece bastante agreste.

Al poco de salir de Albuquerque hemos parado en un pueblito llamado Cuba para tomar un café. Antes de nada tengo que hacer un paréntesis para explicar el asunto de los cafelitos. En España estamos muy bien acostumbrados a nuestro café expreso, cortito, fuerte, con sabor, en tacita pequeña, con espuma y con cierta textura y densidad. Aquí, sin embargo, sirven los cafés en tazones tremendos, tipo los vasos grandes del McDonalds, y el café, además de ser malo, es acuoso y ligero. Se parece mucho a lo que se podría conseguir con una cafetera casera, echando menos cantidad de café del necesario. Estados Unidos es un país increíble, pero la pócima que se beben por las mañanas no hay quien se la trague.

Recapitulemos. Estábamos echando uno de esos cafés en el barcito de Cuba y hemos visto al tío más gordo que he visto en mi vida. Eso me sirve para comentar que la gente no está tan gorda como creía, pero los que son gordos, son realmente gordos.

En todo el trayecto hemos empezado a atravesar montañas y, conforme nos acercábamos a Colorado, ha empezado a cambiar a un paisaje montañoso. Nuestro destino era Durango, un pequeño pueblo situado al pie de las montañas dentro de una ruta conocida como “la ruta del oro”, porque era un trayecto que venía cargado de las minas del norte. Este sitio es uno de los pueblo más cucos que nos hemos encontrado. Está lleno de tiendas y bares de todo tipo y la calle respira un aire muy de montaña. Es residencia de invierno para los esquiadores y se hacen aquí todo tipo de deportes. Tuve muchas dudas a la hora de elegir este sitio para pasar la noche, pero no nos hemos equivocado. Si tienes que elegir un sitio para pasar la noche, éste es el lugar ideal.

El motivo de elegir esta zona, además de ser un paso natural hacia los parques nacionales de Utah, es porque aquí está Mesa Verde. Dentro de los grandes parques nacionales puede ser considerado “de segunda categoría” pero hemos venido encantados. La visita estaba prevista para mañana, pero como hemos venido tan pronto hemos preferido ir adelantando tiempo. Mesa Verde es, hasta donde yo sé, el único parque nacional que se puede considerar arqueológico. El resto tienen el encanto de las formaciones naturales y éste, además de estar en un paraje espectacular, tiene el atractivo de unos cuantos poblados construidos en la roca. El parque está lleno de acantilados de bastante altura y hacia la parte inferior es como si las paredes estuvieran más erosionadas y se formara como una especie de caverna poco profunda. Es en esos sitios donde, hace unos mil años, unos nativos construyeron sus ciudades de las que aún quedan las ruinas.

Como decía no era un destino estrella inicialmente, pero como primer parque ha merecido mucho la pena. Es poco exigente en cuanto a caminata ya que la mayoría de los sitios se pueden visitar en coche, con algunas esporádicas salidas con grandes cuestas, pero sin embargo es algo exigente en carretera. La entrada del parque está a 25 millas de lo que se puede visitar y el tramo es tortuoso y lento, pero a cambio el recorrido es bastante bonito. Está a bastante altura, algo que choca con la planicie que hemos tenido hasta ahora.

Como decía Durango es bastante interesante, pero como todo en Estados Unidos, al menos entre semana, no tiene ninguna vida más allá de la media tarde. Hemos tenido problemas para encontrar un sitio para cenar (no lo hemos conseguido) y hemos terminado en un pub con música en directo con un ambiente bastante animado.

¡Qué pena no tener más tiempo para contar más cosas! Antes estaba pensando que esto de escribir el diario del viaje es casi terapéutico, ya que estamos viviendo tantas experiencias que esto nos obliga a ordenar un poco la mente.

Arches nos espera mañana. Habrá que estar prevenidos con las temperaturas que vamos a pasar. Aquí en Durango hacía casi frío ahora por la noche.

Bye bye

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Colorado, Durante el viaje, New Mexico, Parques nacionales

Día 6. Amarillo - Albuquerque

Tiago | 16 Julio, 2009

¡Espero no tener hoy problemas con el wifi! Otro día más de ruta desde Texas hasta New Mexico atravesando el corazón de la ruta madre. Hoy, además, hemos tenido que ajustarnos al cambio horario del que ya hablamos en su día. Con el cambio de estado tocaba retrasar una hora, así que hoy ha tenido 25 horas para nosotros. Eso sí, no hemos notado el mini “jetlag” de esa horita.

El día ha comenzado visitando el Cadillac Ranch, que está a las afueras de amarillo. También hablamos hace unos cuantos meses de este punto de interés, pero recordaré que son diez cadillacs plantados literalmente en medio de la nada. Tienen todo el morro incrustado en el coche y están ligeramente inclinados. Esta idea se le ocurrió a un millonario excéntrico hace más de treinta años y se ha convertido en un gran reclamo turístico de la 66. El principal interés es que todos los coches están pintados con graffitis por todo el mundo que los visita y el resultado es realmente colorido. En los coches se observan una capa muy gruesa de pintura de las miles y miles de personas que han pintado encima una y otra vez. Nosotros no llevábamos pintura, pero había bastantes botes llenos en el suelo y la gente los iba usando y dejando de nuevo. No sé muy bien quién lleva esos botes, aunque supongo que algunos viajeros como nosotros los usarán y después los dejarán para quien viene detrás de ellos. Por supuesto que hemos dejado nuestra huella (en mi caso morada). Esto, igual que otras muchas cosas, no dejaría de ser una tontería si no fuera porque se ha convertido en un icono importante de la ruta 66 y puedo asegurar que cuando estás entre los coches se respira ese ambiente especial.

No hace falta decir que hemos pasado por innumerables pueblos, gasolineras y demás. Sería imposible hacer un inventario de las cosas que pone la gente en sus establecimientos y sus casas. Un detalle que he podido observar, aunque puede que sólo sea mi percepción, es que el número de banderas americanas ha descendido considerablemente. Desconozco si la exaltación de la bandera corresponde más a un partido político que otro y, por tanto, al cambiar de estado estamos cambiando de “signo”. Quizás simplemente sea una cuestión de tradición. Quizás sólo sea que no nos hemos fijado bien…

Lo que significa la 66 es bastante difícil de explicar. No es un conjunto de atracciones o monumentos, sino que es toda una cultura e historia. En los últimos años la ruta se ha convertido en algo espiritual, el “66 dream” que se ve en muchos carteles, pero al margen de todo eso es como si se hubiera detenido el tiempo en los centenares de lugares por los que antaño discurría la floreciente carretera. Para que se pueda entender intentaré buscar una similitud con Europa o España. Si alguien decidiera hacer una ruta de castillos en España podría ir por diferentes puntos y lo que acabaría descubriendo no es un conjunto de piedras dispuestas de una forma determinada. Estaría observando  la historia de lo que fue esa época. Evidentemente tenemos que salvar las distancias, ya que la basta historia europea es incomparable, pero el concepto es el mismo. Si alguien cree que la 66 es sólo un conjunto de gasolineras y bares de moteros se estará equivocando. O simplemente no le atraerá esto, que todo puede ser, pero probablemente tampoco estaría leyendo este blog ahora mismo.

Ya me he perdido. Uno de los puntos a destacar es el “midpoint” (punto medio) en el que la distancia a Chicago es la misma que a los Ángeles. Hay un pueblito en ese punto, con un encantador bar muy cincuentero con un no menos encantador dueño. Merece la pena parar aunque sólo sea para respirar la alegría que transmite ese hombre. Es verdad que de todo se hace negocio, como no podía ser menos, pero tenemos la permanente sensación de que todo el mundo se alegra de vernos y yo no estoy acostumbrado a esa sensación en el sector servicios. Una de las cosas más difíciles de la ruta es distinguir la paja del trigo, me refiero a distinguir lo auténtico de lo puramente turístico. De lo segundo hay mucho y suele estar entremezclado. Hay que estar al loro.

midpointComo ya comentaba ayer, las cosas han cambiado un poco en la ruta. Si los primeros días era bastante decadente (para mí era especialmente atractivo), luego pasó a ser auténtico pero aún vivo (casi todo abierto), ahora nos vamos encontrando un ambiente más de los 40 o 50, muy en la línea “Grease”.

Podría comentar que por primera vez hemos comido fatal. Ha sido en un restauramente mejicando en Moriarty, que estaba especialmente recomendado en la ruta y, aunque no lo recuerdo exactamente, tenía nombre español. Mejor evitarlo.

Me salto muchas cosas, hasta que hemos llegado finalmente a Albuquerque, donde teníamos motel reservado. La verdad es que no nos ha gustado especialmente. La ciudad, para quien haya jugado, me ha recordado mucho al GTA San Andreas, por el tipo de casa y barrios. Hemos estando en un barrio llamado “Old town” que viene a ser una especie de reconstrucción de lo que pudo ser la ciudad original española. No es histórico, sino una recreación. Bonita, pero de mentira. El pueblito que han montado es bastante majillo, con todas las casitas como de arcilla, y estaba llena de tiendas de latinos que básicamente eran como los “todo a cien” españoles. El ambiente no era especialmente bueno y ha sido imposible encontrar un sitio para tomar una cerveza. En general no lo recomendaría.

Por primera vez hemos tenido una cierta (sólo cierta) sensación de miedo. El ambiente por la calle no tiene nada que ver con el resto de los pueblos y ciudades que hemos visitado. Aquí es todo muy mejicano, hay mucho latino por todas partes y el aire de la ciudad no se parece al resto. No te sientes especialmente cómodo andando por ahí, además no hay iluminación nocturna. Hemos llegado a pensar que se habían fundido las luces de alguna estación eléctrica.

dinnerEso sí, aquí se encuentra el mejor restaurante de todos los Estados Unidos (o casi). Hemos llegado hasta él porque ya lo habíamos descubierto previamente, el Route 66 dinner, del que también hablé hace tiempo. Cumple con todas las expectativas. Es un restaurante de los 50 muy en la línea de donde tomaban los batidos en “Grease” o el “pitch pitt” de “Sensación de vivir”. No recomendaría una larga visita a Albuquerque, pero recomiendo encarecidamente parar a comer o cenar y disfrutar de tan romántico lugar.

Como siempre se me quedan cosas en el tintero. Ah, !!Por primera vez hemos visto montañas¡¡ Hasta ahora el país ha sido increíblemente plano. Otro rato tengo que hablar también de los camiones…

Mañana abandonaremos durante una semanita la 66 para recorrer Colorado y Utah y empezar a disfrutar los primeros parques nacionales. Comenzaremos con el aperitivo de Mesa Verde…

tornadoAh joe, se me olvidaba. !!Hemos visto una especie de mini tornado¡¡¡ Parecía poco potente, pero hemos sentido algún tirón en el coche. El cielo estaba totalmente despejado y ha aparecido de repente un único nubarrón con una especie de embudo que levantaba polvo. Por cierto, si alguien tiene una versión mejor de lo que es esto que lo comente por aquí.

Me gustaría saber algo del grupo que iba detrás de nosotros. ¿Qué tal les irá?

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Albuquerque, Durante el viaje, New Mexico, Ruta 66, Texas

66 dinner

Tiago | 6 Mayo, 2009

Habrá muchos restaurantes de este tipo, pero acabo de descubrir uno encantador mientras miraba puntos de interés en Albuquerque (New Mexico). Se trata de uno de los muchos restaurantes con sabor años 50, un poco al estilo del Pitch Pitt de “Sensación de vivir”.



El 66 dinner es absolutamente curioso, con una variada y barata oferta de comida típicamente yanki. Evidentemente digo “variada” dentro de las posibilidades. Ensaladas, batidos, hamburguesas, megaplatos combinados, máquinas de disco, menús especiales de semana y mes, y butacas fijas. Todo lo que alguien puede buscar en estos garitos.

De día desluce bastante. Como su nombre indica, mejor para cenar antes de ir al cine en coche.

  • Web oficial (bastante maja para ser un restaurante).
  • Ver punto en la ruta
Bastante barato
Al rico batido
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