Día 8 Santa Fé-Trinidad
Freddd | 23 Julio, 2010
Tras un buen desayuno en el motel hemos puesto rumbo tempranero hacia las montañas con intención de para en unos cuantos pueblos antes de llegar a Trinidad, la primera parada ha sido un pueblo llamado la española en el que había muy poco que ver aparte de la curiosidad del nombre. Así que como nos apetecía parar hemos estado de compras en el Wall Mart y de paso hemos cotilleado las salsas y bollos que tienen en USA y que son todo un espectáculo.
La siguiente parada ha sido en mitad de las montañas en el Rio grande, lugar en el que se practica mucho raffting y que tiene algunas zonas preciosas. De allí hemos seguido directos hasta Taos un pueblo bastante grande que tiene como mayor aliciente el viejo pueblo de adobe habitado durante muchos años por indios y que actualmente se expone como reclamo turístico, el pueblo es muy bonito y se conserva tal y como estuvo durante cientos de años, además los que andan por allí son los propios indios. Lo malo es que parece que se quieren tomar la revancha por lo que pasaron y ahora quieren joder al resto del mundo, la entrada al pueblito cuesta 10 dolares por persona y lo más jodido es que cuesta 6 más por cada camara de fotos que lleves, quieren hacer caja con todo, además no puedes fotografiar a los indios, sólo al pueblo en si y en las casitas tienen montados puestos para vender artesanía… otra vez a hacer caja, con lo chulo que sería poder entrar a las casas y verlas tal y como las tenían antes, además los tios no son especialmente simpáticos, pero bueno, estabamos en Taos y había que verlo porque merece la pena.
Pero antes de todo esto nos ha ocurrido una cosa muy curiosa, estabamos tomando un café junto al monasterio de San Francisco de Asís cuando nos ha abordado un motero con estética Angeles del infierno para preguntarnos que tal todo
y al poco tiempo ha descubierto que eramos de España con la consiguiente pregunta ¿entonces entienden del español un poquito…? ooootra vez, pues más bien si, en España el español se suele entender pero bueno, no era plan de discutir con un tipo así, pero el caso es que hemos hecho una pequeña amistad y el tío ha dejado su comida a medias para guiarnos con su Harley a que vieramos la tumba de Dennis Hopper que para quién no lo sepa es un mítico actor que murió hace poco tiempo y que vivía en esta ciudad y es aclamado por los moteros por su estilo de vida y por la gran película Easy Rider. Pues sí, nos ha llevado a la mismísima tumba de Dennis Hopper en un lugar un tanto peculiar, tengo que agradecerle que nos haya llevado porque nunca hubiéramos encontrado ese lugar, se accedía a través de un camino. Antes de que el motero se marchase para seguir con su comida y por lo bien que nos ha tratado le he regalado una bufanda de la selección (la que regalaban en BK de manolo el del bombo) que llevabamos en el coche como homenaje a la roja y el tío no se lo podía creer, me ha dado un abrazo como si fuera un hermano al que no ve hace años mientras decía “gracias hermano”, a partir de ahora allí donde vaya tendré la protección de este gran hombre y de todos sus secuaces, un autentico crack de verdad. Tras su marcha nos hemos quedado ya a solas con Hopper rindiendo el último tributo yhemos continuado el camino. Ah, se me olvidaba, gracias al motero hemos podido descubrir un punto que ibamos a pasar de ver por desconocimiento, un paso elevado sobre el rio grande que es impresionante, está a más de 800 pies y
se llama Rio Grande Gorge, si pasais por Taos no os lo perdais.
La ruta ha seguido entre montañas por el parque estatal Eagle Nest que tiene zonas realmente espectaculares y hemos llegado a un pueblo precioso muy al estilo de la película “Fargo” o “twin peaks” rodeado de montañas y con un enorme lago, es un pueblo con muchas tiendas para pesca, tiene pinta de ser una zona de vacaciones o segunda residencia de los americanos. Allí hemos estado en un bar con un grupo que intentaba hablar español y que nos han gritado unos “viva españa” mientras brindaban con cerveza.
El resto del camino no ha tenido nada reseñable, hemos llegado a Trinidad con mucho hambre y hemos cenado en el mismo Motel donde nos alojamos, cosa que ya estaba planificada porque tienen unas carnes buenísimas y está muy bien decorado. Aún así no he sido capaz de hacerme entender al pedir una

doble burger ya que me han traído un gran solomillo de carne con una patata asada, pero bueno, se lo perdono pero s
i me llegan a traer unas lechugas con frijoles se las comen ellos. El pueblo de Trinidad es muy bonito y nada comparado a todo lo anterior, tiene una calle central pero con más alturas de las habituales, la sensación es de ser un pueblo mucho más grande aunque luego alrededor apenas hay nada, también se ve algo de decadencia en la cantidad de edificios abandonados y a partir de las 7 de la tarde apenas se ve a nadie por la calle, mañana investigaremos un poco más los alrededores. Buenos, seguiremos un par de días más en Colorado así que nos vemos en South Fork.
Ya estamos en Nuevo Mexico y hemos dejado de momento la 66, y lo haremos durante unos días, tal vez el blog debería llamarse viaje ruta 66 y alrededores porque vamos a conocer otras zonas que nada tienen que ver con esta carretera. Amanecía el día en
buen trozo de tarta casera y una pequeña tienda de regalos además unos 300 metros antes de llegar una gasolinera de Phillips 66 (un clásico durante toda la ruta) abandonada que da para unas cuantas fotos. Al rato hemos llegado al último pueblo de Texas, Glenrio, un lugar abandonado con una decadencia impresionante y que daba hasta mal rollo, de hecho al intentar seguir al finalizar el pueblo la carretera se convertía en 2 caminos de piedras y hemos tenido que dar la vuelta, 100 metros después empezaba Nuevo Mexico. Realmente hoy he comprobado un cambio enorme en el viaje, tanto en lo que se ve como en lo que se siente, este estado respira un aire menos americano que los anteriores, o tal vez sea igual de americano pero de otra forma, la gente tiene rasgos algo más indios, con diferente acento y ya se empieza a ver (por primera vez para
la decadencia de la 66 ahora cobra más sentido. Hemos parado en Tucumcari, un lugar con una tienda muy chula que simula una tienda de campaña india, este sitio es muy recomendable porque en la misma calle que cruza la 66 hay varios moteles abandonados pero que se conservan integramente con los carteles de neón, otros que parece que irán por el mismo camino y otros simplemente deprimentes. Más tarde hemos comido en Santa Rosa donde había un interesante museo de la ruta pero centrado en coches clásicos con más de 50 modelos que el dueño repara y vende, los precios de los coches eran de risa, 12.000
ciudad es muy bonito con muchas construcciones de Adobe (esta construcción se empieza a ver desde 50
que tenían una tienda de ropa y artesanía española y nos han estado comentando muchas cosas de aquí y también nos han recomendado un lugar para cenar donde hemos comido lo más tipico de Nuevo Mexico que como podéis imaginar son enchiladas, tacos y cosas de este tipo, eso sí, después de mi jalapeño de ayer este picante ya no su ponía nada para mi estomago, era como un yogur desnatado, jeje.








