Viaje ruta 66

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Día 16 y 17: Las Vegas

Freddd | 2 Agosto, 2010

img_4954-1280x768Este es nuestro último día en la ruta y había que aprovecharlo a tope, este último tramo antes de desviarnos estaba bastante bien y siguiendo las indicadiones de Tiago del año pasado hemos podido hacer bastantes kilómetros de ruta que además ha sido bastante autentica. La anécdota más importante de la jornada ha ocurrido en Selingman un pequeño pueblo que está a mitad de camino entre Williams y Kingman y que es fácilmente reconocible por la cantidad de maniquíes que hay subidos en el porche de una de las tiendas de recuerdos. En una de esas tiendas hemos conocido a la esposa del dueño ya fallecido, un hombre de apellido “Delgadillo” de origen mexicano. La señora de unos 75 años hablaba perfectamente español, como esto no es algo que ocurra con frecuencia (y menos en la ruta) hemos estado un buen rato charlando con ella y nos ha comentado que vió todo el mundial por la tv animando a España y que casi le da un infarto, hemos pensado que era el mejor lugar para entregar nuestra segunda bandera de España que llevamos en el coche en honor a la roja y hemos ido a por ella, se la hemos firmado y se ha quedado la mujer levantando la bandera entre todos los visitantes de la tienda… la coincidencia ha querido que hubiera un autobús de turistas cuyo chofer era cubano, lo más gordo es que el autobús que llevaba era de Holandeses así que allí se ha montado una buena, los holandeses al ver la bandera de España han revivido sus peores pesadillas, la señora alzaba la bandera y los holandeses picados pero de buen royo hacían bromas con el tema, cualquiera que vaya al pueblo podrá comprobar como ahora colgada del techo está la bandera de España con dedicatoria incluida para la selección que nosotros hemos dejado allí, los que vayais en breve si pasais preguntad en la tienda, sale en bastantes guias y en este pueblo tan solo hay 3 o 4 tiendecitas de recuerdos así que no hay perdida. Por cierto, especial mención para el chofer cubano, un tio majísimo que es un cubano en el exilio, estuvo 8 años preso por el régimen de Castro y 28 separado de su hija, cuenta su historia en un libro que ha editado y se vende entre otros países en España y que nos regaló después de hablar un rato con el, cuando vuelva a España os hablo más de el y os comento que tal el libro.

Después de esta “extraña” parada en Selingman continuamos el viaje por toda esa zona de la ruta que como he comentado tiene puntos bastante interesantes y se circula bastante bien, buena carretera y otra vez casi siempre sólos. En Kingman hicimos una parada rápida porque después del largo rato que estuvimos en el anterior íbamos un poco justos de tiempo porque queríamos llegar para aprovechar la tarde en las Vegas, aún así nos dio tiempo a tomar una tarta en el lugar típico que hay junto al antiguo tren de Santa Fé y el museo de la ruta que tienen allí, aún así recomiendo más la otra parada ya que este pueblo es muy grande y con menos encanto.

En este punto dejamos la 66, la idea inicial era ir hacia Oatman, el pueblo de los burros pero por cuestión de tiempo y porque había que hacer 40 minutos de carretera para luego volver hacia atrás al final decidimos continuar. Tal y como comentó Tiago el año pasado continúan con las obras de la presa Hoover (la de superman) ya que están haciendo un puente o algo así, esto nos hizo perder algo más de tiempo. Mientras conducía acercándome a Nevada pensaba como serían los primeros kilómetros en este estado, imaginaba un enorme desierto y cada ciertos kilómetros un gran coche negro del que unos tios sacaban una enorme bolsa de basura y la echaban en un hoyo…. Jeje, algo parecido pero sólo con el desierto, tal vez se anime lo otro por la noche. Pero el caso es que llegamos a las Vegas al hotel Luxor que es el que teníamos la primera noche, decidimos cambiar cada día de hotel para así conocer 2 zonas y 2 hoteles diferentes. El hotel al entrar es impresionante, ya nada más llegar te das cuenta de que estas en las vegas cuando un chofer se lleva tu coche y se te queda mirando unos segundos, esa es la primera de muchas propinas que tendrás que dar, en las vegas hay que dar propina a todo el mundo en casi cualquier situación, podeis ver la película “casino” para ilustraros mejor. Bueno, decía que el hotel es impresionante, una enorme estructura idéntica a una pirámide pero hueca en su interior con enormes casinos, tiendas, restaurantes, cines, de todo y pegado a lo que sería el exterior de la pirámide están las habitaciones con enormes ventanas que dan a las Vegas, desde nuestra planta 20 y pico las vistas al strip eran impresionantes, sobre todo por la noche. Ya de lleno en las vegas he de decir que la ciudad me impresionó muchísimo, sabía más o menos como era pero es aún más exagerado de lo que me imaginaba, todo es a lo bestia, enorme con muchísima gente por las calles, escaleras mecanicas que te llevan a un casino, desde ese casino andando llegas al siguiente sin salir a la calle, luego una pasarela te conduce a un centro comercial, luego otro casino, 50 restaurantes, gente por todos lados, impresionante. Los casinos son mucho más grandes de lo que nunca imaginé, yo he visitado varios casinos en España y el de Torrelodones se puede decir que es de un tamaño considerable pero nada tiene que ver con cualquiera de los que hay aquí, cientos y cientos de maquinas tragaperras por todas partes, las hay hasta en la calle, verdaderamente es algo tremendo. Además puedes ver a gente haciendo cosas muy raras, como muestra decir que entrabamos a un Mcdonalds en mitad del Strip y junto a las escaleras mecanicas que subían había una especie de vagabundo con sus atributos fuera meando en mitad de la calle y nada má subir las escaleras 2 chicas de unos 20 años con minifaldas diminutas besándose y tocándose todo como en una película porno, demasiada dosis de realidad nada más bajar del coche. Por otro lado hay mucha gente por la calle ofreciéndote prostitutas con carteles, revistas, flyers, estos hombrecillos suelen llevar camisetas con la palabra “girls” y algunos teléfonos y están siempre golpeando las tarjetitas entre sí para llamar la atención, esto crea un sonido bastante peculiar que escuchsa casi todo el tiempo cuando vas andando por determinadas zonas llenas de esta gente, clack clack clack, el repiqueteo de las tarjetitas entre si. Además ellos tienen un objetivo que es darte esas tarjetas para que llames a las chicas, y les da igual si vas sólo o acompañado, hay 2 variantes, si ven que vas con pareja es posible que lo den a los 2 o que disimuladamente mientras tu pareja no mira te lo den a escondidas, pero intentarlo lo van a intentar, aunque decidas ir de la mano para hacer más evidente el asunto da igual, te intentarán dar los flyers de las prostitutas. En las Vegas ocurren tantas cosas que es imposible enumerar todo lo que uno ve así y tampoco pretendo hacerlo, sólo quiero dar mi visión general. Así que hemos pasado toda la tarde pateando casinos, jugando muy poco, hemos estado un rato en las maquinas de 1 céntimo ya que con un dólar puedes estar jugando casi 1 hora y eso te da el derecho a que se te acercan las camareras para que pidas lo que quieras gratis con la correspondiente propina, no obligatoria pero siempre “recomendada”. Por cierto en muchas casinos, da igual que sea de dia o de noche hay chicas ligeras de ropa bailando en una especie de barras americanas, la sensación de los casinos es que no existe la hora, da igual la hora, ahí cada uno hace lo que le apetece y eso suele ser jugar, beber y comer básicamente así que uno puede pasar horas y horas sin ver la luz del día y sin saber en que día o en que hora vive.

Ya por la noche en el hotel me he decidido a jugar una partida de Poker, he estado toda la tarde echando un vistazo a las “Poker room” de los hoteles pero casi todos están orientados al Cash que para quien no lo sepa es que tu juegas con dinero real, por otro lado están los sit and go y los torneos en los que tu pagas tu entrada y tienes un número de fichas con los que intentar ganar la partida, bueno yo buscaba esta segunda modalidad pero la mayoría estaban centrados en el cash, había también torneos pero eran a unas horas concretas, no era llegar y ponerte a jugar así que al final he optado por el luxor a una hora en la que íbamos a estar por aquí. Aunque había otros horarios más baratos en el mío eran 55 dolares la entrada pero como iba simplemente a vivir la experiencia me daba igual y era la hora que me venía bien, ya iba con la idea de perder la pasta (como así ha sido) así que he jugado con calma. El Poker tiene un idioma bastante universal basado en gestos y en 3 simples palabras, check, fold, raise y con eso puedes sobrevivir, jugar y ganar pero lo que no puedes es meterte bien en la partida, yo entiendo ingles mejor que lo hablo (mucho mejor) y lo leo mejor que lo escribo pero en conversaciones rapidas como suele ocurrir en el juego no me entero de nada, así que he visto, he oído pero no me he enterado de nada así que yo iba con mi partida, mis cartas y viendo las fichas que ponía cada uno en la mesa. Me ha dado la sensación de que no había un gran nivel de juego, semifaroles un poco extraños, subidas descompensadas… no se, supongo que sería la coincidencia de la mesa, me he metido en lios teniendo la pareja más alta y al final me han liado, así que he quedado el 5 de los 9 que estábamos, pero he pasado el rato.

El segundo día en las Vegas ha sido más y más de lo mismo pero aún así hay algo que engancha, por la mañana de compras a un Outlet y por la tarde más casinos, hemos visto los espectáculos que hay en los hoteles del Strip, me ha gustado el de las fuentes del Bellagio porque no esperaba gran cosa así que me ha sorprendido y es algo que se ve fácil y rapido. El del Treasure no está mal, salen un montón de chicas ligeras de ropa en un barco y en el otro un grupo de jovenes atletas y hacen como que tienen una pequeña guerra entre ellos a cañonazos y demás, bien bien.

No os podéis imaginar lo que da de sí un día en las Vegas, esta ciudad nos va a matar. Podríamos hablar de muchas más cosas que se pueden hacer en esta ciudad pero no se debe hablar más, para algo está el viejo refran, lo que pasa en las vegas se queda en las vegas.

Mañana más.

P.D, no se que ocurre, no puedo subir más fotos, mañana continuo.

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Día 15 Williams-Williams

Freddd | 30 Julio, 2010

img_4785-1280x768Lo conseguimos, ha sido complicado pero al final los hemos encontrado, los cactus americanos existen. Pero no ha sido facil, estaban algo más lejos de lo que había previsto y eso que acercándome a través de Google Street View juraría haberlos visto muchos kilómetros antes pero es aproximadamente 60 millas antes de llegar a Phoenix, a esa altura hay una parada tipo estación de servicio con mirador y maquinas de refrescos, hasta ese punto es imposible ver un sólo cactus. Pero en cuanto retomas de nuevo la carretera a 1 milla aparecen todos de golpe, no se van viendo salpicados poco a poco, no, estan en un momento ya todos a ambos lados de la carretera, de hecho hay una salida a la derecha poco después donde se puede salir y bajar una cuesta de 1 kilómetro más o menos que no tiene fin y esa bajada es perfecta para hacer las fotos y después darse la vuelta ya que salvo que se quiera ir a Phoenix el único motivo de adentrarnos en esa carretera era ver los cactus, ha llegado un momento que había perdido la esperanza pero al final ha valido la pena, son enormes y los hay de todos los tamaños, os recomiendo sin duda esta visita, esta claro que es más un símbolo que algo realmente espectacular pero al verlos todos ahí erguidos se le pone a uno la carne de gallina ;-)

Al final lo que pensaba que iban a ser 140 km de ida han llegado casi a 180 y había que volver así que tan sólo hemosimg_4831-1280x768 hecho una parada en el Montezuma national monument donde hay un pequeño pueblo de indigenas donde ya no vive nadie y que está situado en lo alto de una montaña formando una especie de cuevas en el lateral de piedra de esa montaña, realmente es curioso y bonito aunque sólo debería verse si se pasa por ahí de vuelta de los cactus ya que tampoco es algo impresionante. Antes de llegar a Williams hemos pasado por Flagsstaf porque sedona nos quedaba un poco a desmano y queríamos tener toda la tarde en este pueblo para acabar de hacer algunas compras y dar unos paseos por la tarde. Así que la tarde ha transcurrido relajada porque mañana espera un día duro, bastantes kilómetros en los que despediremos la ruta y tendremos varias paradas interesantes y luego llegaremos a las Vegas, donde seguro que nos dan altas horas de la noche jugando en los casinos, espero que la suerte nos acompañe y vengamos cargados de oro, ya os contaré.

El motel de Williams vuelve a requerir un comentario ya que nos alojamos en Canyon Country Inn que es una preciosa casita típica americana transformada en motel con unas 12 habitaciones entre la casa principal y un par de pequeñas casitas situadas al lado, las habitaciones están decoradas con muy buen gusto y el lugar es tranquilo pero esta a un paso del centro del pueblo, en la misma calle donde esta todo el tema.

Hemos visto por la tarde una especie de espectáculo de vaqueros pero que era bastante flojo ya que consistía en un indio que salía a cantar y luego hablaban diferentes personas sobre las historias de la montaña y claro, entre que no entiendes muy bien lo que dicen y que no era algo demasiado visual hemos decidido irnos y dejarlo a medias. Después img_4856-1280x768de cenar hemos ido a uno de los 2 bares que hay en el pueblo, ayer estuvimos en el otro y conocimos al borracho del pueblo, un tio muy simpatico al que no entendíamos demasiado pero daba igual porque daba igual lo que dijeramos ya que el se hacía su propia película en la cabeza. Dijo que eramos los más majos que habíamos conocido, cosa que probablemente sólo comenta 2 veces por noche así que es algo para sentirse orgulloso, también comentaba que odiaba a los franceses y a los de California, a la hoguera!!!!!

Así que ya estamos en la cama descansando para el duro día de mañana, no se como andaremos con las conexiones así que es probable que hasta dentro de un par de días no pueda actualizar, espero que para ese momento estemos tan podridos de dinero que os escriba desde un yate en la costa de california. Próxima parada… Las Vegas.

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Día 14 Page-Williams

Freddd | 29 Julio, 2010

img_4678-1280x768Hoy era el día del Gran cañon, nos quedaba de camino entre Page y Williams y como en el camino no hay nada digno de mención es una buena forma de darle la importancia que merece.

A primera hora hemos vuelto ido a la lavandería porque la otra vez nos lavaron algunas cosas en la casita donde andábamos pero fue poca cosa y ya necesitábamos la visita. En Page hemos visto 2 y estaban una en frente de la otra, por un lado la pija y por otro la que estaba un poco más destartalada, hemos elegido esta segunda que parecía más barata y más autentica. Casi todas las personas que estaban lavando eran indios, como nos resultaba complicado entender el funcionamiento y no había nadie en el mostrador una india nos ha explicado los pasos.

1-Compramos una pastilla de jabón en unas maquinas que hay y la metemos en la parte superior de una de las lavadoras (las hay de todos los tamaños)

2-Elegimos en el cuadro de mando lo de los colores (como en casa) poniendo la opción de colores vivos o variados o algo así para que no nos joda el invento.

3-Metemos las monedas, en nuestro caso 2,25 dolares por la colada. Ojo, dura 35 minutos, hay que hacerlo un día con tiempo.

4-Sacamos la ropa mojada y tenemos que meterla en otras maquinas que son secadoras y que cuestan 25 centavos, hay que darle al menos 2 veces (2 monedas) de 10 minutos cada una.

5-Se saca la ropa, la doblas a tu gusto y te la llevas.

Como podeis ver toda esta parafernalia lleva casi una hora así que es el tiempo que te toca deambular por allí o por los alrededores. Si os sirve de algo este pequeño manual pues perfecto.

Así que después de la colada hemos salido hacia el aeropuerto del gran cañón que esta a algo más de 200 kilómetrosimg_4716-1280x768 de Page, durante el camino se ven muchos puestos de indios a los lados que venden artesanía hecha a mano, los precios son algo más bajos que en el Monument Valley pero van más enfocados a mujeres ya que son todo sortijas, pendientes y cosas así.

Unos 50 kilómetros antes de llegar al aeropuerto está la entrada propia al parque del gran cañón por la que te soplan 25 dolares por coche, si llevas moto, caravana u otra cosa los precios varían. Realmente este precio lo hemos pagado casi obligados porque no hay otra forma de llegar allí pero realmente si vas a hacer el vuelo no es necesario ver el parque, aún así tiene unos cuantos miradores con unas vistas muy bonitas y con mucho “fondo” pero que no dan una idea real del tamaño del cañón así que hemos entrado a los que estaban más a mano.

El aeropuerto es pequeño y en nuestro caso estaba lleno de japoneses, hemos tenido que esperar una hora porque habíamos llegado con bastante tiempo de antelación así que hemos dado un paseo por allí para ver la tienda y firmar en el libro de visitantes, por cierto, viendo un poco las páginas anteriores había bastantes firmas de españoles la mayoría poniendo algo de nuestra reciente victoria en el mundial. OEEEEE¡¡¡¡¡

Justo antes de subir al avión ha estado lloviendo durante un buen rato lo que ha aumentado el acojono que nos producía subir a esos pequeños aviones, supongo que no ha habido apenas incidentes en todos los años que llevan volando pero entre el miedo que me producen los aviones y que estos son bastantes más pequeños… el despegue ha sido el momento de mayor tensión porque el ruido del motor se escucha mucho más fuerte que en un avión convencional y cualquier sonido te da la sensación de que se ha roto algo, hasta que no hemos subido bastante y llevábamos un rato en el cielo no hemos podido descansar y disfrutar de verdad.

img_4755-1280x768De las vistas que se ven poco se puede decir, hay que verlo con tus propios ojos pero son tan espectaculares como se esperan, al llegar los primeros nos han puesto en los 2 asientos de atrás y creo que son los mejores porque no te molesta el ala y se ve todo perfecto desde la ventanilla, además tienes muchísimo espacio para los pies, os lo recomiendo sin duda. El gran cañón es impresionante, algo realmente bestial, pienso que es necesario volar para verlo en condiciones pero posiblemente sea importante volar más alto, casi como en un avión convencional para tener una idea real de la magnitud de la enorme falla, de cualquier forma los minutos del vuelo (unos 40) son algo que no olvidaremos nunca.

Ya en tierra hemos puesto rumbo a Williams, de nuevo a la 66, ya había ganas después de una semana de descanso y lo hemos hecho en este pueblo que es como una síntesis perfecta de toda la ruta, se nota que aquí hay más concepto de markteting que en cualquier otro sitio y que lo han sabido explotar, no es tan autentico como otros pueblos viejos y polvorientos pero sigue teniendo gran sabor americano. El pueblo está realmente estructurado en 2 calles principales que es donde esta todo el lío, sobre todo una de ellas donde están todas las tiendas, restaurantes, moteles y demás, las tiendas son geniales, tienen muchísimas cosas interesantes, es el lugar perfecto para comprar detalles para amigos, son como enormes museos de la ruta con cualquier cosa que podais imaginar, la calle es también así, es como una especie de Disney world de la ruta, ves muchos neones, coches de caballos, vaqueros… y aunque todo tiene parte de decorado no deja de ser bonito y una buena guinda para lo visto hasta ahora de la ruta.

Hoy seguiremos por el pueblo casi todo el día pero primero iremos en busca de los cactus americanos, mañana os comento a que distancia están pero según mis cálculos hay que ir hacia el sur, en dirección Phoenix unos 130 o 140 kilómetros, espero encontrarlos. Nos volvemos a ver en Williams.

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Día 13 Mexican Hat-Page

Freddd | 28 Julio, 2010

Este día era de los pocos que requería hacer todos los kilómetros a primera hora del día, queríamos llegar pronto a Page porque teníamos contratada la excursión al Antelope a las 12 del medio día que según todo el mundo es la mejor hora porque es cuando los rayos de sol entran perpendiculares por la roca. Para llegar teníamos algo más de 2 horas así que había que despertarse pronto y ponerse en marcha, así lo hemos hecho y tras pasar y echar la última mirada por Monument Valley la carretera avanzaba sin paradas. Tanto es así que hemos llegado a las 11 de la mañana a Page cuando hasta las 12 no teníamos que ir en busca del todoterreno que nos llevaría al Antelope, así que hemos hecho tiempo y a las 12 menos 10 estabamos allí pero curiosamente no había nadie esperando (que raro) y avanzaba el tiempo y seguía sin venir nadie, a las 12 y 5 ha salido la señora de la oficina y nos ha dicho que porque estábamos tan pronto allí (¿?¿?) y nos ha enseñado su reloj, las 11:05, se nos ha pasado hacer el nuevo cambio de hora de la zona oeste… grrrrrrrrrr, podríamos haber dormido más o haber llegado más relajados, ni se me pasó por la cabeza, en fin.

Nos hemos ido de compras, aquí las cosas ya son baratas y había tiendas de Levis a buen precio así que hemos hecho la primera compra, tal vez en Las Vegas sean más baratos pero ya vamos llevando cosas, además 35 o 40 dolares con el cambio de euros actual no está nada mal.

Por fin ha llegado la hora, mientras esperábamos para subir al todoterreno que nos llevaba al lugar hemos seguido viendo algunos españoles cosa que se va repitiendo desde que hemos entrado en Utah, en este caso había un catalán dándole la brasa a un americano sobre lo guay que es su zona y poniendo a parir al resto sobre todo a los andaluces, el pobre hombre se estaba delatando el solo pero bueno, zoquetes hay en todos los sitios, ni que decir en España.

El viaje hasta el antelope se hace bien, son 15 minutos de los que la mitad transcurre por caminos pero se llega sinimg_4630-1280x768problemas, luego cuando ya ves la roca al fondo notas que lo que hay dentor es todo un espectáculo, y así es. Las luces y sombras que hacen las rocas con sus diferentes formas son impresionantes, dicen que es el mejor lugar para hacer fotos y estoy seguro que es cierto, pero yo no me he molestado en hacer más que unas cuantas porque si quieres buenas fotos es mejor ir a internet, pero hay mucha gente que se flipaba demasiado y con cámaras normalitas hacían fotos en cada esquina que veían, la cueva es un ir y venir de gente haciendo fotos en todas las direcciones, hay algunos que se ven más profesionales y que se tiraban al suelo a hacer sus fotos. La guía que nos ha tocado era muy simpatica aunque también un poco flipada, cada vez que nos comentaba una zona de la cueva nos iba pidiendo a todos las cámaras por si queríamos que nos hiciera la foto, se notaba que lo vivía. Creo que si no te obsesionas con el tema de las fotos disfrutas mucho más de la visita, la pena es que hay tanta gente en la cueva que es complicado encontrar un rincón donde estes sólo durante unos segundos, eso sí, puedo asegurar sin duda que la hora para verlo es la mejor, de hecho al regresar una vez hecha la visita (se vuelve por la misma cueva) ya apenas había luz, y aunque la cueva sigue siendo preciosa los colores y reflejos no tienen nada que ver.

Hoy nos hemos comido una hamburguesa de proporciones bíblicas en un sitio muy chulo que hay en el pueblo llamado Dam Bar and Grill y que es un estilo al Hard Rock pero algo más humilde aunque tiene decoración bastante barroca, techos altos y el mismo estilo, yo soy de muy buen comer y no recuerdo desde hace mucho tiempo el dejarme un trozo de hamburguesa en un plato, aquí no he tenido más remedio, que maravilla, jajaja. Ya por la tarde y después de dejar las cosas en el Motel (Page Boy Motel) hemos ido a ver un par de cosas que tienen interés para ver en img_4665-1280x768un día, si te quedas aquí más tiempo también tienes muchas otras actividades por el río y otros lugares que ver pero bueno, nosotros queríamos ver la presa y el horseshoe. La primera esta bien, es una gran estructura construida por el hombre que tiene el rio abajo y la verdad es que impresiona, además se puede ver el puente sobre el rio y forma un rincón bastante peculiar. Pero lo que es impresionante es el Horseshoe, la herradura, hay que andar algo más de 1 kilometro de cuestas rompepiernas a través de un camino de arenilla tipo desierto, se perdona porque es poca distancia y porque el lugar lo merece pero yo he llegado algo roto. Pero la visión es bestial, impactante, da algo de miedo porque para ver bien el rio hay que asomarse un poco por las rocas y el peligro es evidente, estoy seguro que alguien se ha tenido que caer por ahí porque los turistas que había (en esta zona mucho gabacho) parecían luchar por ser los más valientes y acercarse al máximo a la punta de las rocas, yo viéndolo desde la distancia tenía vértigo, lo jodido es que estaban en la punta pero calzados con chanclas, de locos… eso sí, este punto es imprescindible si visitais esta ciudad.

Ya por la noche hemos ido a la típica bolera americana que estaba a 10 metros del motel, no hemos podido jugar porque había una liguilla local pero hemos vivido el ambiente de las boleras, hemos cenado allí y ha sido un rato muy divertido.

Eso sí, desde hace unos días, creo que coincidiendo con la entrada en Utah todo se ha vuelto mucho más turístico y al estar más masificado da la sensación de que el trato es menos amable, aún así es un trato correcto pero no tan desproporcionado como lo vivíamos antes. Al estar más rodeados de turistas el viaje se hace menos personal, la sensación de los primeros días era estar sólos en la carretera y donde parábamos charlábamos con la gente y parecía que eramos los únicos que habían pasado por allí en meses, esa sensación se ha esfumado, aunque lo que vemos es cada vez más impresionante ( y de ahí la oleada de turistas) la ruta es menos autentica, no se si expreso bien lo que quiero decir, seguramente no. Hoy volvemos a la 66 tras visitar desde el cielo el gran cañón, tal vez mañana volvamos a lo de antes, volvemos a la ruta. Nos vemos en Williams

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Twisters

Freddd | 1 Diciembre, 2009

29z99p1Gracias a esta fantástica página de viajes vuelvo a ver este lugar que ya teníamos marcado desde hace tiempo en nuestra ruta de Google Maps. Realmente es uno de tantos restaurantes con decoración de los años 50 que nos vamos a encontrar a lo largo del viaje, ofrece lo que casi todos, enormes carteles de neón en la carretera, una cuidado (y barroco) interior con suelo blanco y negro al más puro estilo Peach Peat (de la serie sensación de vivir) y por supuesto grandes hamburguesas con patatas y café (en jarra de cristal y con varios repostajes). Pero una de las cosas que hace este lugar más popular que otros de su estilo es la exposición de coches clásicos que se puede ver en el exterior, varios de estos modelos alineados que dan un caracter todavía más histórico al paraje.

Este sitio esta en plena ruta, en la pequeña localidad de Williams (Arizona) por lo que será una parada obligada para comer, merendar o tomar un café, el pueblo tiene otros puntos también interesantes, por ejemplo de aquí sale una ruta en trenes antiguos que te lleva hasta el borde sur del Gran cañón.

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La iglesia en la roca

Freddd | 8 Septiembre, 2009

chapel-of-the-holy-crossSituada en el singular pueblo de Sedona la “Chapel of the Holy Cross” es reconocida como una de las iglesias más bonitas de los Estados Unidos. Eso sí antes de nada debemos hacer una importante observación y es que no somos devotos de la iglesia católica ya que algunos de nosotros fuimos convertidos hace ya algún tiempo al pastafarismo tras ser tocados por los apéndices tallarinescos.

Pero viendo algunas de las fotos de la ubicación de la iglesia en la roca he de decir que me recuerda ligeramente el valle de los caídos en el Escorial, con un entorno lógicamente mucho más seco y aspecto menos solemne pero tal vez sea por esa entrada al templo y sobre todo la enorme cruz en mitad de una montaña lo que me recuerda de alguna forma a la nuestra. Aunque al margen de la iglesia en sí misma el entorno sobre todo al atardecer es lo que más merece la pena, no hay más que ver la foto que pongo aquí abajo para comprobar lo que esta localidad y los frondosos bosques de Oak Green Canyon pueden ofrecer. No me digáis que no os quedaríais una temporadita en esa casa al pie del cañón… y bajo la foto los enlaces.

sedona

Chapel of the holy Cross

Nuestra iglesia

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In-n-Out

Freddd | 6 Septiembre, 2009

in-n-outNo, no me refiero a la película del mismo nombre sino a una de las mejores hamburgueserías de los Estados Unidos. Y no lo digo yo, indagando un poco en foros y paginas de opinión he comprobado que se habla muy bien de estas y de “whataburguer” que investigaré en otra ocasión.
Esta cadena opera en la costa Oeste únicamente en 4 estados pero cuenta con aproximadamente un centenar de tiendas de las que varias de ellas pasan por nuestro camino y ya están debidamente colocadas en el mapa de la ruta.
Aunque en la entrada de Wikipedia se puede leer su historia de forma detallada es curioso saber que paga a sus empleados bastante por en2979575149_ea74e8fd5d1cima de los salarios mínimos del estado y del sector, cosa muy poco habitual en este tipo de establecimientos.
Sin duda esta es una parada solo obligada solo para amantes de la “grasa” entre los que me encuentro, me gustaría probar todas las míticas cadenas americanas, eso sí, no puedo ir sin probar la “gran hamburguesa kahuna”, la piedra angular de todo nutritivo desayuno. Espero encontrar algún restaurante…

Página oficial In-n-Out

Ver mapa con nuestra ruta

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Día 16. Williams - Las Vegas

Tiago | 27 Julio, 2009

Para empezar no tengo Wifi ni hoy ni mañana, así que voy a tener que publicar estos dos post en diferido. Parece mentira que en Las Vegas, la ciudad en la que hay absolutamente de todo, te obligue a pagar casi 20 € por conectarte a internet en el hotel, cuando hay wifi gratis hasta en el peor de los garitos.

Hoy tocaba la despedida de la ruta 66 en uno de los tramos que más me han gustado. El trío Williams-Seligman-Kingman es de lo mejorcito y seguro que no defraudará a nadie. Seligman es encantador, con los famosos maniquís en una de las tiendas de la 66, pero cualquiera de ellas tiene algo especial. En la primera que se ve (viajando de este a oeste) tiene un garage lleno de coches y uno de ellos era especialmente friki, con un montón de colores y trastos y un árbol de navidad en la parte de atrás. Cual ha sido nuestra sorpresa cuando hemos visto que el coche funcionaba y se daba paseos con música por la calle principal de Seligman.

Desde aquí hay un tramo bastante grande hasta Kingman de la 66 original, así que ya no teníamos que volver a coger la interestal 40 nunca más. En Kingman sí que era el punto definitivo y hemos entrado a echar una cerveza en uno de los bares más auténticos de toda la ruta. Ni siquiera era un bar para moteros. Era un bar para la gente del pueblo en la que parecía que se reunían para ver partidos de beisbol, Nascar o lo que fuera. Hemos comido en un Dr. 66 dinner, o algo similar, siendo también muy cincuentero en la línea de otros que hemos estado ya antes. Nos han servido los mayores hot dogs que habíamos visto. Uno de ellos era con chili, que es una especie de carne picada, y prometo que no es posible que pudieran poner tantas cosas encima de un perrito. Una pasada. Eran tan grandes que prácticamente había que comérselos con cuchillo y tenedor. Muy recomendable y siguiendo en la línea del superengorde de la ruta.

Kingman está bastante bien y hemos parado a hacer la última foto en unas pintadas que hay en unos edificios. Ha dado pena abandonarla.

Y de ahí desvío al norte para ir a Las vegas. No teníamos pensado hacer dos noches, pero en una decisión de última hora hemos preferido estar dos días en esta ciudad loca. Eso sí, en dos hoteles diferentes, el Stratosphere al norte (el pirulí) y el Luxor al sur (la pirámide), pero de Las vegas hablaré en el próximo post.

Hemos pasado por Hoover Dam (la presa Hoover), que es la que arregla superman después del terremoto, y había un atasco de impresión. Están construyendo un megapuente para evitar tener que recorrer la presa y está todo patas arriba. Debido a esto no hemos encontrado ningún sitio para ver la presa en sí, pero el puente es tremendo.

En el próximo post la ciudad del pecado. Las vegas.

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Día 14. Williams - Sedona - Flagstaff - Williams

Tiago | 24 Julio, 2009

neon_at38892Hoy teníamos planeado otra noche en Williams y aprovechar el día para visitar los alrededores. Hemos vuelto a levantarnos pronto y, poco a poco, nos vamos amoldando más al horario americano. La verdad es que, quieras o no quieras, te tienes que acabar acostumbrando a madrugar y a cenar pronto, ya que la mayoría de los sitios comienzan a poner problemas para cenar a partir de las 9 o 10 de la noche. No deja de resultar un poco raro el que sean las tres de la tarde y no tengas la sensación de mediodía. Para cuando llega esa hora, llevamos tantas cosas pateadas y visitadas que tenemos la sensación de ser última hora de tarde. Si a eso le añadimos que aquí anochece antes, el ritmo hay que cambiarlo por fuerza mayor.

Para ir a Sedona y Flagstaff teníamos que retroceder por la 66 en dirección Chicago. Como Sedona estaba más lejos, hemos decidido ir primero, y lo que más puedo destacar es el entorno en el que se encuentra. Para llegar hasta allí tienes que atravesar un bosque nacional, el Coconino, y se encuentra cerca de un parque estatal conocido como Red Canyon. No confundir con el Red Canyon que estaba a la entrada de Bryce. Se llama igual, pero no son lo mismo. Como decía, el entorno es muy bonito y las pocas millas que nos separaban se hacen muy llevaderas. Sedona en sí nos ha decepcionado un poco, ya que no hemos encontrado nada más que tiendas y, la mayoría de ellas, con aspecto muy prefabricado.

Después de comernos un superperrito hemos llegado hasta Flagstaff. Esto ya sí que es una ciudad de un tamaño considerable y se ve mucha vida por todas partes. Siguiendo las indicaciones del gps (¡qué haríamos sin él!) hemos llegado al centro y en el centro de visitantes nos han recomendado visitar una zona que podríamos denominar “la más antigua” y se trata de un paseo entre tiendas, restaurantes y algún que otro bar. Flagstaff es uno de los puntos importantes de la 66, sin embargo hemos encontrado menos referencias a ella que en otros sitios, aunque probablmente no hayamos tenido suerte encontrando los sitios. Como estamos alojados en Williams, que sí nos parece realmente atractivo, las comparaciones son inevitables, así que hemos vuelto pronto por la tarde para terminar de exprimir el jugo a este pueblo.

Williams tiene también mucho comercio, sin embargo es un sitio con bastante “sabor”. Casi todos los restaurantes tienen algún atractivo, entre los que destacaría dos. El primero es uno llamado algo así como “66 brewery” que tienen una decoración muy rollo 50’s. Si el Route 66 diner de Albuquerque era muy Olivia Newton John (de Grease), este garito sería la versión de Travolta, es decir, un poquito más rockero. Allí nos comimos las mejores costillas de cerdo con salsa barbacoa que he probado en mi vida.

El segundo es el Twister Soda Fountain, un garito también muy ñoño 50 que tiene un precioso cadillac rosa aparcado en la puerta. Allí nos hemos tomado un superbatido, que era lo que le pegaba a ese sitio. Probablemente allá otros interesantes, pero es nuestra recomendación personal. En cuanto a comida también destacaría el recomendado por Fernandoontheroad, el Country Pine, con comida más casera de lo habitual por aquí. Tiene los postres de mayor tamaño que hemos visto en todo el viaje.

Esta es la última noche que pasaremos en la 66. Mañana recorreremos un tramo que tengo especial interés en visitar (Selingman-Kingman), pero ya la noche será en Las Vegas. En esta zona hay bastante tramo de la ruta original así que trataremos de hacerla entera.

Y por último ¡¡tengo que desvelar la gran mentira de los Estados Unidos!! Los cactus grandes con dos brazos doblados que aparecen en todos los dibujos animados no existen¡¡ Todo el mundo vienen con la idea, nosotros los primeros, de hacer una foto con el desierto y un gran cactus en primer plano. Desengáñate, nos los vas a ver¡ Hemos recorrido casi 3.500 millas por un montón de estados, atravesando desiertos y parques nacionales, caminando por rutas a pie y adentrándonos en caminos de cabras. Nada. Sin embargo los verás en todos los folletos, logotipos, matrículas, cuadros, etc. etc. etc., pero en directo no hemos visto ni uno. Sí que hay unos cactus chiquititos que son planos con hojas circulares y algún que otro pinchito y salen en ramilletes. Son bastante fáciles de ver, pero nada de los grandes. Durante el viaje hemos llegado a especular entre nosotros con la posibilidad de que se tratara de una especie extinguida, algo así como los dinosaurios, pero que nos lo han metido tanto en la cabeza que hemos llegado a pensar que era real. Aún nos queda la esperanza del Death Valley.

Nos quedan dos dudas en el aire: ¿dónde están los puticlubs y dónde están los cactus grandes? Quizás están todos juntos.

Hemos jugado por la noche en un bar a un juego que ya habíamos visto en otros bares de moteros y nos ha encantado. Es una especie de mesa muy larga en la que cada jugador tiene que ir deslizando unas fichas de metal intentando dejarlas en unas determinadas secciones que puntuan diferente. No me quiero extender en explicarlo, supongo que quien lo conozca lo habrá entendido. Es algo así como la petanca, pero deslizando fichas en lugar de lanzando bolas. ¿alguien sabe cómo se llama eso?

Pese a que parezca pesimista, el día de hoy ha sido también muy bueno. La mayoría de todas las cosas interesantes que pasan en este viaje son, precisamente, todas las que no estoy contando aquí.

Voy a ir haciendo hueco en la cartera para meter los dólares extras que ganaremos en Nevada.

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Día 13. Kanab - Williams

Tiago | 23 Julio, 2009

grancanyonYa teníamos ganas de volver a retomar la 66 en Arizona. Después de una semana de recorrer los parques nacionales, volvemos al mundo más terrenal de los pueblos encantadores, los neones, las tienditas y los bares con encanto.

El camino de Kanab (en Utah) hasta Williams traía consigo la visita al Grand Canyon (Gran Cañón, para los amigos), una de las siete maravillas naturales del mundo. El parque más conocido de Estados Unidos y uno de los más laureados. Pese a todo no tenía especial interés en este parque. Desde el principio se planificó una visita más o menos rápida para asomarnos a los distintos miradores y, una vez fuera, verlo desde donde realmente se puede apreciar el parque: desde el aire.

Hoy teníamos que hacer más millas que en etapas anteriores, pero se siguen haciendo llevaderas. La carretera en general no está resultado nada pesada, pese a que hemos recorrido más carretera de lo planeado. Aquí es tan cómodo conducir que se devoran los kilómetros. La llegada al parque por el lado este ya permite hacer algunas paradas para divisar el cañón. El primero es el Dessert Point, que ya permite hacerse una idea de cómo es el resto del parque. La visita a pie era como me esperaba: el cañón es tan impresionantemente grande que es casi imposible entenderlo como un sólo accidente geográfico. Me intentaré explicar.

El Gran Cañón es, para entendernos, una grieta gigante en la tierra por la que pasa el río Colorado. Si un sencillo humano ve una grieta en la carretera la puede entender. Si esta grieta va creciendo y va un riachuelo por dentro empieza a ser interesante. Según va haciéndose más y más grande el espectáculo es bárbaro. Esto es lo que ocurre con la mayor parte de los cañones que forma el Colorado más al norte. En ese punto, lo que ocurre en Horshoe Bend o en tantos otros puntos, la “grieta” es colosal, pero entendible y por tanto espectacular. Sin embargo, llega un punto que la anchura es tan grande que es muy difícil entenderlo como una abertura en la tierra y se convierte casi en un paisaje. Esto es, desde mi punto de vista, el problema del Gran Cañón. Desde el borde puede impactar, pero no se puede entender. El río colorado se convierte casi en un hilito entre semejante amplitud, así que puede parecer un conjunto más de rocas como se ven en otros puntos.

Pero todo esto tiene una solución: verlo desde el aire. Teníamos muy claro que queríamos sobrevolar el cañón en avioneta y esta iba a ser nuestra forma principal de verlo. Hemos pasado algunas horas dentro del parque, pero había que coger autobús y había tanta masificación de gente que apenas hemos estado en algunos puntos. A la salida del parque, camino de Williams, está un pequeño aeropuerto bastante activo que organiza salidas como la nuestra. Hemos ido ocho en el avión, con un piloto que tenía pinta de estar bastante pirado. La sensación de volar por el cañón es brutal. Aún así, incluso desde el aire es tan grande que parece increíble. Una de las cosas más alucinantes es que los bordes del cañón son una llanura extensa, muy extensa y lisa y, de repente, la tierra se hunde estrepitosamente en imponentes acantilados. Todo esto sólo se puede apreciar a cierta altura, así que mi recomendación personal es que, si sólo tienes dos o tres horas, lo veas en avión. En una hora, más o menos, recibirás el verdadero megaimpacto de esta monumental obra de la naturaleza. En foto es difícil apreciar, pero ésta que acompaña está hecha desde el avión (se ve la ventana). Esas paredes tienen una altura de un kilómetro y pico.

Finalmente hemos llegado a Williams (ya en coche) y en pueblo muy de ruta 66. Es más grande lo que me imaginaba (pensaba que era muy pequeñito), y tiene un par de calles llenas de tiendas y restaurantes. Ya ha vuelto a aparecer algo que echábamos de menos en los últimos días: echar un caña. Mentiría si dijera que en Colorado y Utah no nos hemos tomado ninguna cerveza, pero es difícil encontrar un bar. Sólo un bar. La mayoría son medio restaurantes que no te suelen dejar sólo echar una birra. Yo comprendo que ellos tienen otras costumbres y horarios, pero también hay que entender que yo a las 6 de la tarde quiero una caña, no cenar. En ese sentido han vuelto los bares de moteros oscuros con billares, dianas y placas por todas partes. También vuelve a haber más sitios nocturnos en los que echarte un cubata después de cenar. Por cierto, aquí ya tenemos la hora del Pacífico, 9 horas menos que en España, y se hace de noche prontísimo. A las 7 ya estábamos casi a oscuras. Supongo que según nos vayamos acercando a la costa esto cambiará.

El hotel es encantador. Es una casita con aspecto colonial reconvertida en motel. La distribución de las habitaciones, y todo en general, no es de un motel convencional. Las escaleras enmoquetadas que suben al primer piso tienen osos de peluche en un lado y la decoración de las zonas de paso y las habitaciones es casi como de niños. Es un poco ñoño, la verdad, pero mola bastante. Las paredes tienen flores, hay cortinas de puntilla y está todo bastante mimado. Incluso había un oso de peluche durmiendo en la cama cuando hemos entrado. Es algo así como ir a dormir a casa de la abuela, que es una decoración antigua, que no te gusta, pero está con cierto cariño y resulta acogedora y entrañable. Ha sido uno de los mejores moteles hasta ahora.

Por cierto, las camas son altísimas en todos los moteles. En muchas de ellas no te llegan los pies al suelo si te sientas. Y hay una cosa en común en todos los moteles, sean del precio o del calibre que sean: todas las habitaciones tienen cafetera, microondas y frigorífico. En los poquísimos casos en los que falta alguno de estos elementos, lo tienes en una zona común.

Mañana aún seguiremos por aquí porque queremos recorrer toda esta zona antes de perdernos en la ciudad del vicio. Ha vuelto a ser un gran día. Qué pena que se empiezan a quedar menos…

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