Día 15 Williams-Williams
Freddd | 30 Julio, 2010
Lo conseguimos, ha sido complicado pero al final los hemos encontrado, los cactus americanos existen. Pero no ha sido facil, estaban algo más lejos de lo que había previsto y eso que acercándome a través de Google Street View juraría haberlos visto muchos kilómetros antes pero es aproximadamente 60 millas antes de llegar a Phoenix, a esa altura hay una parada tipo estación de servicio con mirador y maquinas de refrescos, hasta ese punto es imposible ver un sólo cactus. Pero en cuanto retomas de nuevo la carretera a 1 milla aparecen todos de golpe, no se van viendo salpicados poco a poco, no, estan en un momento ya todos a ambos lados de la carretera, de hecho hay una salida a la derecha poco después donde se puede salir y bajar una cuesta de 1 kilómetro más o menos que no tiene fin y esa bajada es perfecta para hacer las fotos y después darse la vuelta ya que salvo que se quiera ir a Phoenix el único motivo de adentrarnos en esa carretera era ver los cactus, ha llegado un momento que había perdido la esperanza pero al final ha valido la pena, son enormes y los hay de todos los tamaños, os recomiendo sin duda esta visita, esta claro que es más un símbolo que algo realmente espectacular pero al verlos todos ahí erguidos se le pone a uno la carne de gallina
Al final lo que pensaba que iban a ser 140 km de ida han llegado casi a 180 y había que volver así que tan sólo hemos
hecho una parada en el Montezuma national monument donde hay un pequeño pueblo de indigenas donde ya no vive nadie y que está situado en lo alto de una montaña formando una especie de cuevas en el lateral de piedra de esa montaña, realmente es curioso y bonito aunque sólo debería verse si se pasa por ahí de vuelta de los cactus ya que tampoco es algo impresionante. Antes de llegar a Williams hemos pasado por Flagsstaf porque sedona nos quedaba un poco a desmano y queríamos tener toda la tarde en este pueblo para acabar de hacer algunas compras y dar unos paseos por la tarde. Así que la tarde ha transcurrido relajada porque mañana espera un día duro, bastantes kilómetros en los que despediremos la ruta y tendremos varias paradas interesantes y luego llegaremos a las Vegas, donde seguro que nos dan altas horas de la noche jugando en los casinos, espero que la suerte nos acompañe y vengamos cargados de oro, ya os contaré.
El motel de Williams vuelve a requerir un comentario ya que nos alojamos en Canyon Country Inn que es una preciosa casita típica americana transformada en motel con unas 12 habitaciones entre la casa principal y un par de pequeñas casitas situadas al lado, las habitaciones están decoradas con muy buen gusto y el lugar es tranquilo pero esta a un paso del centro del pueblo, en la misma calle donde esta todo el tema.
Hemos visto por la tarde una especie de espectáculo de vaqueros pero que era bastante flojo ya que consistía en un indio que salía a cantar y luego hablaban diferentes personas sobre las historias de la montaña y claro, entre que no entiendes muy bien lo que dicen y que no era algo demasiado visual hemos decidido irnos y dejarlo a medias. Después
de cenar hemos ido a uno de los 2 bares que hay en el pueblo, ayer estuvimos en el otro y conocimos al borracho del pueblo, un tio muy simpatico al que no entendíamos demasiado pero daba igual porque daba igual lo que dijeramos ya que el se hacía su propia película en la cabeza. Dijo que eramos los más majos que habíamos conocido, cosa que probablemente sólo comenta 2 veces por noche así que es algo para sentirse orgulloso, también comentaba que odiaba a los franceses y a los de California, a la hoguera!!!!!
Así que ya estamos en la cama descansando para el duro día de mañana, no se como andaremos con las conexiones así que es probable que hasta dentro de un par de días no pueda actualizar, espero que para ese momento estemos tan podridos de dinero que os escriba desde un yate en la costa de california. Próxima parada… Las Vegas.
Hoy era el día del
de Page,
De las vistas que se ven poco se puede decir, hay que verlo con tus propios ojos pero son tan espectaculares como se esperan, al llegar los primeros nos han puesto en los 2 asientos de atrás y creo que son los mejores porque no te molesta el ala y se ve todo perfecto desde la ventanilla, además tienes muchísimo espacio para los pies, os lo recomiendo sin duda. El gran cañón es impresionante, algo realmente bestial, pienso que es necesario volar para verlo en condiciones pero posiblemente sea importante volar más alto, casi como en un avión convencional para tener una idea real de la magnitud de la enorme falla, de cualquier forma los minutos del vuelo (unos 40) son algo que no olvidaremos nunca.
problemas, luego cuando ya ves la roca al fondo notas que lo que hay dentor es todo un espectáculo, y así es. Las luces y sombras que hacen las rocas con sus diferentes formas son impresionantes, dicen que es el mejor lugar para hacer fotos y estoy seguro que es cierto, pero yo no me he molestado en hacer más que unas cuantas porque si quieres buenas fotos es mejor ir a internet, pero hay mucha gente que se flipaba demasiado y con cámaras normalitas hacían fotos en cada esquina que veían, la cueva es un ir y venir de gente haciendo fotos en todas las direcciones, hay algunos que se ven más profesionales y que se tiraban al suelo a hacer sus fotos. La guía que nos ha tocado era muy simpatica aunque también un poco flipada, cada vez que nos comentaba una zona de la cueva nos iba pidiendo a todos las cámaras por si queríamos que nos hiciera
un día, si te quedas aquí más tiempo también tienes muchas otras actividades por el río y otros lugares que ver pero bueno,
Os escribo desde un tipi indio que es donde nos hemos alojado en Mexican Hat en el motel que lleva el mismo nombre. No había elegido este tipo de habitación pero es la que nos ha tocado, es la única que hay de este tipo, digamos que queda el motel parecido a todos los anteriores por un lado y al otro lado de una explanada estaba este tipi solitario, pues aquí estamos. No se si es por suerte o desgracia pero hace aún más autentica la noche, tenemos que prescindir del baño en la habitación ya que el nuestro esta fuera a unos 10 metros pero a cambio estamos en una tienda de campaña india acondicionada por supuesto, por dentro es como si fuese una cabañita de madera de un tamaño razonable pero con la forma de tipi con una cama, una chimenea, un sofá, aire acondicionado y una mesita con cafetera, despertador y demás, el suelo es como de cemento pero está cubierto de alfombras. Miento si digo que al principio no me ha dado un poco de acojone pero al cabo de un tiempo hemos pensado que era una bonita y diferente forma de dormir aquí. Así que desde el tipi escribo hoy.
El último trayecto ha sido rápido porque no había mucho que ver en la carretera, hemos llegado a la hora de comer y hemos preferido hacer tiempo en la habitación (tipi) para acercarnos a
donde han puesto acertadamente un gran mirador desde donde se ven unas geniales vistas de todo el entorno, eso sí, la tienda india aunque tiene cosas muy chulas tiene precios prohibitivos, preparad la cartera si quereis un recuerdo.
Llegamos al ecuador del viaje con la sensación de llevar meses cruzando los Estados Unidos, no porque se haga largo el viaje sino porque ves tantas cosas y conoces a tanta gente que parece que llevaras aquí media vida.&
esclarecedora.
que dejan en medio enormes acantilados donde no se alcanza a ver el suelo, es totalmente recomendable.
sirena y las luces puestas, ohhhhhhhh, he parado
Otra etapa de montañas pura y dura, pero hoy la más espectacular de todas. Tras un fuerte desayuno en Apple Dumping (café, frutas, una especie de revueltos y una tartita) hemos puesto rumbo a Ouray por la denominada carretera del millón de 
pueblo la cosa mejora, esta rodeado totalmente de montañas en todas las direcciones, es como si estuviera encajado por lo que ademas no tiene posibilidad de crecimiento, la calle principal esta asfaltada y es donde están los bares y comercios (hay muchos) y alrededor de esta calle están las viviendas, la mayoría de estilo victoriano, los edificios de la calle central son preciosos y la mayoría de finales del siglo XIX o principios del XX y tienen unas tiendas de muebles, antiguedades, recuerdos y otras cosas todas ellas con muy buen gusto. El pueblo tendrá 1 kilómetro de largo por 1 de ancho apróximadamente y en uno de los laterales hay una gran piscina dividida a su vez en 2 o 3 (de diferentes temperaturas) que provienen de aguas termales que salen de las montañas. Nos hemos dado un buen baño allí por la tarde, metidos hasta el cuello en agua caliente, al aire libre y rodeados de montañas, fuera hacía frio y a ratos hasta llovía… impresionante.
preguntado de donde eramos y demás y nos ha invitado a los cocktails que estábamos tomando. Para colmo en el hotel que es precioso tenemos un gatito, se puede pedir más??
Los días avanzan y nos metemos de lleno en las montañas, son días en los que hay más naturaleza que ver pero se ve y se conoce menos gente así que los tomamos de forma más relajada que los anteriores. Esta etapa comenzaba con un precioso trayecto para el que nos teníamos que desviar de la autopista cogiendo la llamada “carretera de las leyendas” que une a través de las montañas los pueblos de Trinidad y La Veta a través de unos 100 kilometros que transcurren llenos de curvas y donde se pueden ver algunos paisajes preciosos con grandes lagos rodeados de montañas, desde la carretera se veían también algunas casitas de madera impresionantes, esta zona en invierno tiene que ser espectacular. Antes de llegar a South Fork sólo hemos hecho una parada para tomar un café y un par de trozos de tarta de dimensiones desproporcionadas, la de chocolate era como una cabeza, aparte hemos pedido las clasicas Pie que suelen ir rellenas de frutas del bosque.


Tras un buen desayuno en el motel hemos puesto rumbo tempranero hacia las montañas con intención de para en unos cuantos pueblos antes de llegar a Trinidad, la primera parada ha sido un pueblo llamado la española en el que había muy poco que ver aparte de la curiosidad del nombre. Así que como nos apetecía parar hemos estado
y al poco tiempo ha descubierto que eramos de España con la consiguiente pregunta ¿entonces entienden del español un poquito…? ooootra vez, pues más bien si, en España el español se suele entender pero bueno, no era plan de discutir con un tipo así, pero el caso es que hemos hecho una pequeña amistad y el tío ha dejado su
se llama Rio Grande Gorge, si pasais por Taos no os lo perdais.
Ya estamos en Nuevo Mexico y hemos dejado de momento la 66, y lo haremos durante unos días, tal vez el blog debería llamarse viaje ruta 66 y alrededores porque vamos a conocer otras zonas que nada tienen que ver con esta carretera. Amanecía el día en
buen trozo de tarta casera y una pequeña tienda de regalos además unos 300 metros antes de llegar una gasolinera de Phillips 66 (un clásico durante toda la ruta) abandonada que da para unas cuantas fotos. Al rato hemos llegado al último pueblo de Texas, Glenrio, un lugar abandonado con una decadencia impresionante y que daba hasta mal rollo, de hecho al intentar seguir al finalizar el pueblo la carretera se convertía en 2 caminos de piedras y hemos tenido que dar la vuelta, 100 metros después empezaba Nuevo Mexico. Realmente hoy he comprobado un cambio enorme en el viaje, tanto en lo que se ve como en lo que se siente, este estado respira un aire menos americano que los anteriores, o tal vez sea igual de americano pero de otra forma, la gente tiene rasgos algo más indios, con diferente acento y ya se empieza a ver (por primera vez para
la decadencia de la 66 ahora cobra más sentido. Hemos parado en Tucumcari, un lugar con una tienda muy chula que simula una tienda de campaña india, este sitio es muy recomendable porque en la misma calle que cruza la 66 hay varios moteles abandonados pero que se conservan integramente con los carteles de neón, otros que parece que irán por el mismo camino y otros simplemente deprimentes. Más tarde hemos comido en Santa Rosa donde había un interesante museo de la ruta pero centrado en coches clásicos con más de 50 modelos que el dueño repara y vende, los precios de los coches eran de risa, 12.000
ciudad es muy bonito con muchas construcciones de Adobe (esta construcción se empieza a ver desde 50
que tenían una tienda de ropa y artesanía española y nos han estado comentando muchas cosas de aquí y también nos han recomendado un lugar para cenar donde hemos comido lo más tipico de Nuevo Mexico que como podéis imaginar son enchiladas, tacos y cosas de este tipo, eso sí, después de mi jalapeño de ayer este picante ya no su ponía nada para mi estomago, era como un yogur desnatado, jeje.
Bueno, este ha sido un día bastante movido, hemos amanecido casi sin dormir en el motel que comentaba por los problemas de los trenes que pasaban por mitad de la habitación y nos hemos ido a desayunar al mítico Rock Café, uno de los clásicos de la ruta. Y rapidamente nos hemos puesto en marcha para llegar a
vez dentro he de decir que la cosa acojona un poco porque aunque te dan un cacharro para taparte los oidos y unas gafas el sonido del primer disparo impresiona, había otro tio tirando en una de las 8 calles y tenía pinta de los angeles del infierno con su camiseta con calavera incluida, me ha echado un vistazo rapido cuando he entrado y he deseado con todas mis fuerzas no parecerme a ningún miembro de la banda rival… así que nada, he ido cargando una a una las balas de mi cargador, he puesto el hombre diana en el cacharrito y después lo he alejado a una distancia considerable y me he puesto a disparar. La sensación mejora con cada disparo y te vas sintiendo mucho mejor con el arma cuando llevas varios cargadores, te atrapa de tal forma que te quedarías mucho más tiempo probando diferentes pistolas y escopetas, pero bueno, la experiencia ha sido muy positiva y mucho más relajada de lo que esperaba.
tiene forma de Texas, en los paradores había parrillas con la forma de texas, papeleras con forma de Texas y hasta en nuestro Motel la piscina tiene la misma forma.
pensar que me tendría que ir a un hospital, creo que hasta he visto la luz al final del tunel, impresionante, pasaban los minutos y no podía dejar de tener un vaso lleno de hielo junto a la boca porque en el momento que no tenía frío en la boca me ardía, la madre que los parió, debía ser de adorno el jodido jalapeño. ufffffff. UFFFFFFFFFFF.