Día 21. San Francisco
Tiago | 30 Julio, 2009Ya estamos aquí, después de haber recorrido lo más importante de San Francisco. Después de darle varias vueltas, hemos decidido hacer la conocida como “49 miles scenic drive”, que es un recorrido para hacer en coche que recorre las zonas más importantes de la ciudad. Realmente no se deja nada. Está muy bien planteada y señalizada con unas placas con una paloma, además de disponer del correspondiente mapa para las zonas en las que había dudas.
San Francisco es una ciudad fantástica en todos los aspectos. Tal y como ya habíamos leído anteriormente, esta ciudad es la más europea de todas las que hemos estado. El espíritu de la ciudad es muy distinto al resto (al menos el que hemos visitado) de Estados Unidos. Esta ciudad tiene vida y una variedad tremenda de cosas. Es una ciudad generadora de cultura entendida en todos los aspectos.
Puede que San Francisco no tenga algo mega espectacular que destaque, exceptuando quizás el magnífico Golden Gate, pero está llena de puntos de interés realmente atractivos. No te quedarás maravillado al primer vistazo, pero después de haber pateado y conocido lo más importante, no cabe ninguna duda de que estamos ante una de las ciudades más completas que uno puede visitar. Entre ayer y hoy hemos hecho casi de todo…
Visitamos Chinatown que teníamos aquí cerca del hotel, he hecho estamos junto a la puerta. El Chinatown de SF es la comunidad china más numerosa del mundo fuera de su propio país. Recorrimos las cuestas en el tranvía que es una experiencia genial, quizás lo mejor de la ciudad. Los trenes se inclinan tanto que parece que vas a salir disparado. El barrio de pescadores, Fisherman’s Wharf, está lleno de restaurantes, barcos y tiendas, y en general la comida es de mucha más calidad que en el resto de sitios. Por primera vez aparece el pescado en los menús. No en la variedad española, ni mucho menos, pero se agradece cierta variedad en las cartas. Junto al puerto también esta Pier 39, que es una especie de centro comercial en uno de los muelles. Además de tener cierto encanto, es famoso por las focas tomando el sol en una especie de plataformas de madera. Hay muchas más focas de las que uno espera y desde arriba parece como si fuera una lata de sardinas. No se ve ni un solo hueco.
En cuanto a barrios especiales habría que destacar especialmente dos muy “castizos”, el Haight Ashbury, que es el barrio de los hippies y Castro, el barrio gay. El primero me ha sorprendido gratamente. Tiene una calle llena de tiendas multicolores y gente extraña. No parecía seguro andar por la calle, ya que había mucho vagabundo y en general gente rara, pero la autenticidad que se respira en esa calle es difícil de igualar. Pese a haber mucho comercio no es una calle “comercial”. Hay mucha tienda de ropa de segunda mano, tiendas de artilugios para fumar y cosas hippies por todas partes. En la ciudad hay bastante vagabundo y buscavidas por la calle y es algo que me ha llamado la atención. En USA casi no había visto ninguno.
El segundo barrio, Castro, es uno de los iconos gays más importantes del mundo y todas las casas y comercios de la zona tienen algún motivo que lo atestigua. No sólo hay sexshops, espectaculos eróticos y bares de “ambiente”, sino que las casas tienen la bandera multicolor y en general se ve mucho gay por la calle. Son unas cuantas calles con mucha vida y merece la pena una visita.
En la 49 miles, además de visitar practicamente todas las zonas, nos ha llevado a la playa donde nos hemos mojado los pies mientras un tío nos hacía una foto. Ha sido una putada porque era el único calzado que teníamos, pero de alguna manera nos apetecía tocar el Pacífico por primera vez en nuestra vida. Las playas están a los pies del Golden Gate (el puente) y la imagen es preciosa. Que nadie se lleve a engaño. Aquí la playa no significa bikini y castillos de arena. En San Francisco hace un frío impresionante. No ha sido una cuestión de estos días, sino que nunca pasa de 27 o 28 grados. Toda la ropa que has traído durante el viaje no vale para nada. Hazte a la idea que tienes que vestir como en noviembre en España. Además, la ciudad tiene una bruma permanente que se va desplazando intermitentemente por distintas zonas. Es difícil ver el puente completo, porque siempre hay niebla en uno u otro sitio.
También destacaría, además el parque Golden Gate (nada que ver con el puente, es sólo el nombre) que es verde, grande y variado y la vista desde Twin Peaks. Esto último es una montaña con dos picos desde la que se ve la totalidad de San Francisco. El skyline es muy bonito y permite hacer aún más evidente algo que ya has notado durante el resto de la visita: todas las casas son similares. Esto no lo digo como algo negativo, sino todo lo contrario. Por alguna razón yo tenía la idea de que esas casas victorianas de colores que son tan famosas sólo estaban en dos o tres calles de la ciudad. Nada más lejos de la realidad. Toda la construcción, a excepción del Downtown (el centro) y Chinatown, es de ese tipo de casitas adosadas de estilo más o menos inglés y colores pasteles.
Hemos tenido tiempo a ver muchas más cosas, pero creo que ya vale por hoy. Hemos tenido la mala suerte de no tener entradas para Alcatraz, algo que me apetecía mucho, pero la ruta de 49 exige todo el día, así que casi nos ha venido bien. Mañana toca cruzar el Golden Gate para ir a Sausalito a darnos el último homenaje con la mejor mariscada que encontremos. Por la noche, muy de madrugada, tendremos que coger el avión hacia Chicago y luego a Madrid.
No pienso recapitular todavía. Nuestro viaje aún no ha terminado. Ya vendrán los momentos de volver la vista atrás y echar de menos todo esto.
Eso sí, me despido desde Estados Unidos. El próximo post será desde España y dentro de dos o tres días. Gracias a todos los que nos habéis seguido en esta gran aventura.
Como digo, ya haremos balance. De momento estamos en San Francisco. No te la pierdas¡¡



